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FAMILIA POLÍTICA

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FAMILIA POLÍTICA

Puntos suspensivos (El Cascajo)

“Decíamos ayer…” Utilizo la célebre expresión didáctica atribuida a Fray Luis de León, para expresar con puntos suspensivos, que aún no llego al punto final. Hice un alto en el camino para marcar el término de una etapa y el cíclico inicio de la siguiente, en la publicación de esta modesta colaboración. Agradezco a “Plaza Juárez” y a mis amigos los Peralta, su buena disposición de mantener abierto el espacio que durante varios años utilicé para escribir, sin censura, cuanto dictó mi libre albedrío.

Terminé mi carrera como Magistrado en activo, con impensados reconocimientos de ese selecto gremio, tal vez inmerecidos. Ahora, desde la perspectiva del retiro, retomo la pluma para, otra vez, expresar mis opiniones en relación con la más amplia gama de temas diversos (y hasta contradictorios) en los universos que la humilde formación de un profesor normalista que se complementó en las aulas universitarias como Licenciado en Derecho y después en otras materias, en la escuela de la vida, no siempre con éxito.

Incursioné en páginas de la Filosofía, de las más diversas culturas; como sacrílego espía, atisbé, tras bambalinas la vida de grandes pensadores; escudriñé de manera crítica, hechos que la Historia juzga como dogmas; acompañé a Dante y a Virgilio por los círculos del infierno y en las páginas de alguna narrativa, vi llorar a Nietzsche. Ikram Antaki ha sido mi Gurú, Hermann Hesse mi esotérico maestro. Mis ojos profanos caminaron por páginas de la más selecta poesía y hasta me atreví a invadir el territorio de Erato (musa de la poesía lírica).

Seis libros quedan en la senda: prosa y verso cuyo único mérito es el atrevimiento.

De lo anterior se infiere que los temas en mis escritos son diversos (y tal vez dispersos). Mi vida profesional se enmarca en la administración pública, local y federal, también en los organismos colegiados del Poder Legislativo y del Poder Judicial. El Derecho Público, repito, ha sido mi vocación. Por supuesto, de manera subyacente, la Política, es el medio, que no justifica todos los fines, pero es camino obligado al ejercicio del poder en sus diversos órdenes y niveles.

Ahora, más allá del bien y del mal, reconozco las ventajas de tener un punto de observación sin ser actor en los diversos escenarios del teatro político. El agua busca su nivel y el espíritu gregario, nos hace convivir cerca de aquéllos con los que compartimos tiempos, experiencias, vivencias y todo lo que integra la fuerza de “la circunstancia” de la que hablara Ortega y Gasset. En condiciones similares, un grupo de desayunadores profesionales, nos reunimos desde hace casi veinte años, para platicar de diversos temas de coincidencia y disidencia, sin dogmatismos, sin posturas fundamentalistas; preservamos, por sobre todas las cosas, el goce y el ejercicio de nuestro derecho a opinar. El grupo no es exclusivo para “viejitos” (varios jóvenes participan). Cuando alguien pregunta ¿De qué hablan? La respuesta es obvia: de Política. Son reuniones de políticos, no de hermanas de la caridad.

Tiempos difíciles atraviesa la República; peores aún los que vive (y habrá de vivir) Hidalgo. No reconocer los escenarios pesimistas sería irresponsable, pero mirarlos con miedo sería cobardía.

Algún “periodista” de los que se sienten iluminados, nos etiqueta como “cascajo”, palabra que, según el diccionario de la RAE “…transmite una connotación negativa de desprecio o poco respeto.”, pero según los expertos en construcción, sin la fuerza del cascajo, no podrían constituirse solidos cimientos para las más poderosas construcciones.

En conclusión: como grupo, el respeto es nuestra línea y la institucionalidad única consigna. Defendemos nuestras coincidencias y dirimimos nuestras divergencias en una mesa siempre abierta, que se activa a la menor provocación y ejercita la piel para que se ponga gruesa.

Se inicia un nuevo año; año de elecciones para Gobernador, individuos y grupos, de diversas maneras se suman al activismo en favor o en contra de determinado personaje. Continuidad y alternancia hacen presencia en un proceso dialéctico, cuyo origen es la Democracia. En su nombre surgen y se nutren, desde los más elevados valores, hasta los monstruos que se engendran en los odios, los miedos, las ambiciones malsanas y el apego a la máxima maquiavélica “el fin justifica los medios”.

Así, la guerra sucia, la diatriba estéril, la calumnia, la ofensa… pasan de las vísceras al sucio volante, al comentario vociferante, a la irresponsabilidad de algunas redes sociales: lastiman, distorsionan, destrozan… la imagen del adversario. ¡Esa no es política! Es la expresión de su tristísima negación.

La política es una de las actividades superiores del hombre; debe permitir la convivencia social; evitar la violencia y la guerra: su valor supremo es La Paz.

En estas páginas de resurrección, me permito llamar a todos los actores políticos de esta entidad federativa, a realizar su trabajo; a buscar el poder, como es su derecho; pero a hacerlo de manera civilizada; usando para ello, los cauces de la legitimidad, el Derecho, la Justicia.

La ofensa denigra más a quien la vierte que a quien la recibe.