La actividad económica en EU avanzó con solidez el tercer trimestre, al crecer a una tasa anualizada del 2,9% entre julio y septiembre (0,7% trimestral), la más alta en dos años. Eso representa un repunte de 1,5 puntos porcentuales respecto al segundo y deja la media para el conjunto del año en el 1,7%. El dato se publica a menos de una semana de la reunión de la Reserva Federal y a once días de que se celebren las elecciones presidenciales.
El arranque del año fue débil y la tendencia en los nueve meses de 2016 está por debajo de la media, pese al tirón del verano. En el primer trimestre la expansión fue del 0,8%. Mejoró solo al 1,4% en el segundo.
El mercado esperaba una mejora para el tercero. Pero la cuestión estaba en ver de cuánto, porque en las últimas semanas se rebajó al entorno del 2,5%. Por encima de ese nivel daría argumentos a la Fed para avanzar hacia la normalización de la política monetaria.
Es el mejor rendimiento trimestral de la economía desde el avance del 5% en el tercer trimestre de 2014. Pero pese a que se muestra resistente a las tensiones externas y la incertidumbre política, el detalle refleja fuerzas divergentes en juego.
El repunte se apoya en un incremento del 10% de las exportaciones. Esa fuerte aceleración es en todo caso temporal, porque se explica por un incremento de los envíos de soja tras la pobre cosecha en América Latina.