Los yihadistas asumieron la autoría del atentado en un comunicado difundido por la agencia AMAQ. En el texto de la reivindicación, los yihadistas señalan que el autor de la masacre “es un soldado del ISIS” y añaden que el atentado ha sido “en respuesta a los llamamientos para atacar a los países de la coalición que combaten” al ISIS en Siria e Irak.
La difusión del comunicado ha coincidido con una reunión del Consejo de Defensa y Seguridad del Ejecutivo francés bajo la presidencia de François Hollande.
Al término de esa reunión, el ministro Cazeneuve comentó que “la modalidad” del ataque no tiene precedentes en Francia. “Estamos ante un nuevo tipo de atentado”, cometido por alguien que simplemente, y de forma individual, obedecen al pie de la letra las consignas de los líderes del ISIS de matar a los no creyentes por cualquier método.
“Son individuos sensibles al mensaje de Daesh (acrónimo del ISIS) que se implican en acciones extremadamente violentas sin necesariamente haber participado en combates, sin necesariamente haber sido entrenados”. Los potenciales terroristas, por tanto, son mucho más difíciles de detectar por las fuerzas de seguridad. La amenaza ha subido de nivel. Es “extremadamente elevada”, dice el Gobierno, ante estos ataques de nuevo cuño, los ataques en solitario augurados por los expertos.
El perfil de Mohamed Lahouaiej Bouhle, el autor de la masacre, había levantado grandes dudas sobre el origen del ataque. De origen tunecino y residente en Francia, Lahouaiej bebía alcohol a menudo, no respetaba el Ramadán y no visitaba las mezquitas.
Según sus vecinos, era una persona hosca, inestable. Tenía antecedentes por delitos comunes. Fue condenado en marzo pasado a seis meses de cárcel por agredir a un conductor en una disputa de tráfico.