Buscan desentrañar el atentado en Ankara
El Gobierno turco aceptó realizar una investigación conjunta del atentado y un equipo de 18 investigadores rusos ya se encuentra en la capital turca
A nivel institucional el asesinato de Karlov sí ha acercado a Ankara y Moscú. Las autoridades turcas han decidido rebautizar con el nombre del diplomático ruso la calle donde se encuentra la embajada rusa y el centro de arte donde fue asesinado.
El abultado número de agentes policiales desplegados el martes en la puerta del consulado general de Rusia en Estambul sólo era superado por la cantidad de flores depositadas junto a ellos. Las relaciones, siempre exageradas, entre Turquía y Rusia viven hoy un nuevo capítulo tras el asesinato de Andrey Karlov, embajador de Moscú en Ankara.
«Ahora es el momento de apoyar a los rusos. Muchos turcos también han muerto por culpa del terrorismo», comenta el joven Alper frente al consulado, situado en plena calle Istiklal, el corazón comercial de Estambul.
Hace apenas unos días miles de personas habían acudido al mismo lugar con el ánimo mucho más alterado: protestaban por la campaña militar rusa en apoyo a las fuerzas del presidente sirio Bashar al Assad.
«La opinión pública turca es todavía muy susceptible a la dimensión humanitaria de la crisis en Alepo», asegura Emre Ersen, politólogo de la Universidad del Mármara y experto en relaciones turco-rusas.