CINE DE MAÑANA
La representación mexicana en la LVIII Muestra Internacional de Cine que se presenta en el teatro Guillermo Romo del Vivar, es La tirisia, segundo largometraje de Jorge Pérez Solano.
Este cineasta oaxaqueño nacido en 1964 había debutado hace cinco años con La espiral, un interesante filme rural, con el que ganó el VI concurso de óperas primas del Centro de Capacitación Cinematográfica.
En esta ocasión toma como eje central, una enfermedad del alma que no tiene base científica ni sustento etimológico, pero que puede definirse como una especie de melancolía que provoca una profunda depresión a quien la padece.
Cheba (Adriana Paz) es una guapa oaxaqueña que trata de sacar adelante a su familia, mientras su marido Carmelo (Alfredo Herrera) se ha ido a Estados Unidos “a hacer fortuna”.
La mujer ha tenido un hijo con Silvestre (Gustavo Sánchez Parra), un salinero local, y se lo entrega, cuando su marido le anuncia que regresará a casa.
Eso le provoca la tirisia del título, que su buen amigo, el amanerado canelita (Noé Hernández, el temible gangster de Miss Bala), le trata de ayudar a combatir.
Desde tiempos del Indio Fernández, el cine mexicano parece haberse olvidado de la provincia, y son pocas las cintas recientes que regresan al terruño, como La oveja negra de Humberto Hinojosa o Noticias perdidas de Ricardo Benett.
Esta Tirisia resulta pues una interesante mirada a la provincia y a una enfermedad que muchos padecen, sin siquiera saberlo.