- Grupos del entorno de Al Qaida y Estado Islámico ganan poder frente al Ejército del presidente Assad
Después de meses en los que las fronteras entre los distintos bandos parecían estancadas, la guerra en Siria experimenta en el norte cambios importantes a favor de los grupos armados de la oposición, liderados por el Frente Al Nusra, brazo de Al Qaida en Siria, y del grupo yihadista Estado Islámico (EI). Palmira se lleva titulares por el incalculable valor de sus ruinas arqueológicas, pero no es la única derrota cosechada por los hombres de Bashar Al Assad, que en las últimas horas cedieron todo el control de la provincia de Idlib tras la pérdida de la localidad de Ariha. El régimen se enfrenta al Estado Islámico, pero también a milicias islamistas aliadas con el Frente Al Nusra, que han sido las responsables de la caída de Idlib y buscan convertirse en alternativa a los hombres de Abu Baker Al Bagdadi en las zonas fuera de control de Assad. Una alternativa que contaría con el firme respaldo de Turquía y Arabia Saudí, los países más críticos con el Gobierno de Damasco desde el estallido de la crisis en 2011.
El Estado islámico tiene su bastión en la provincia de Raqqa, de allí ha extendido su área de influencia a Homs con la toma de Palmira y su próximo objetivo parece Deir Ezzor. La caída de Palmira les abrió las puertas del puesto fronterizo de Al Waleed Tanef, el último que controlaba el régimen en la frontera con Irak, y algo similar puede ocurrir en las próximas horas con Bab Al Salam, puesto fronterizo con Turquía que tienen a tiro tras la toma este fin de semana de Suran Azaz, localidad situada al norte de la ciudad de Azaz, según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Damasco apenas controla un par de puestos fronterizos con Turquía. (Agencias)