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El ojo por ojo se descontrola en la Argentina de Macri

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El derechista Presidente ya dañó el tejido social

●    Los casos de víctimas de robos que se convierten en victimarios se vuelve noticia recurrente

“No estoy arrepentido. Mañana lo vuelvo a hacer de nuevo. Ojalá mañana esté arriba de un camión así los paso por encima”, dijo sin inmutarse el taxista ante las cámaras, en línea con la opinión del periodista Eduardo Feinman, quien para celebrar la muerte de un ladrón a manos de un médico, “uno menos, este no jode más”, dijo en su programa.
Dos hombres robaron la cartera a una mujer, se subieron a una moto y huyeron a toda velocidad. Un taxista los persiguió, logró derribarlos y los golpeó hasta dejarlos inconscientes con ayuda de unos 20 vecinos.
Días antes, una secuencia parecida terminó con un ladrón muerto tras quedar atrapado entre el auto de la víctima, un carnicero, y un semáforo. Este caso siguió al de un médico que mató a tiros a un adolescente que intentó asaltarlo a la salida de su consultorio. El primero ocurrió en Córdoba (centro del país), el segundo en Zárate (90 kilómetros al norte de Buenos Aires) y el último en el conurbano de la capital.
Los casos de justicia por mano propia se suman en Argentina y el debate divide a quienes defienden el derecho de la gente a defenderse y quienes consideran que ese trabajo debe ser sólo responsabilidad del Estado. El tema también parte aguas en el Gobierno. Mientras el presidente Mauricio Macri pidió la libertad del carnicero de Zárate “porque es un hombre sano y querido”, su ministro de Justicia, Germán Garavano, ha dicho que la gente “no debe reaccionar” ante un robo porque “pone en riesgo su vida”.
La inseguridad es un tema recurrente en Argentina, amplificado ahora por la difusión de casos en las redes sociales. El último ha sido un vídeo grabado en un pueblo cordobés que muestra la ira de la gente contra dos “motochorros”, como se llama a los arrebatadores que aprovechan la ocasión para robar y huir entre el tránsito a bordo de una moto. La policía apenas pudo evitar que los vecinos matasen a dos hombres que yacían en el suelo, víctimas de un taxista que los atropelló con su auto.