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El maquillaje

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Historias de Buró

Tumbada sobre la cama, con la mirada fija en el techo de aquella mugrosa habitación se encuentra Laura; su ropa desgarrada, su cuerpo lastimado, el maquillaje embarrado y una lágrima que sale de sus ojos parecen delatar el triste hecho del cual ha sido víctima hace unos momentos.
Recordó aquella vez que de niña, con tan sólo 5 años descubrió la caja de maquillaje de su madre con los labiales, pinturas y demás accesorios que solía utilizar para ocasiones especiales. Cuando su padre la descubrió pintándose la cara con todo lo encontró le había dado una golpiza porque según él, “sólo las putas se maquillan así”.
Como a los once años, influenciada por sus amigas, se había delineado los ojos y depilado las cejas por primera vez, el dolor había sido tan tremendo que se había prometido no volver a hacerlo, sin embargo lo repitió una y otra vez, cuando llegaba al colegio se dirigía al baño y se disponía a ponerse bella para los muchachos que la encontraban más atractiva.
Meditó sobre el amor que le entregó a aquel chiquillo cuando apenas tenían 15 años, enamorada de él, cambió su imagen a petición suya, su ropa dejó de ser infantil para volverse más extravagante, salía a las fiestas y se pasaba horas buscando la manera de ser más atractiva y que no la fuera a cambiar por otra.
Imaginó cuál habría sido su vida de haber elegido otro camino, de haber tenido el valor para tomar decisiones propias, de no haber sido víctima de la moda y los malos consejos de la televisión, de todo aquello que habla de una buena vida siendo rebelde, “todo aquello es mentira” gritó de dolor hacia sus adentros.
Aquella tarde cuando se disponía a cambiar su vida a dejar todo lo malo atrás y ser una mejor mujer, se había topado con Miguel, el chico guapo y mayor de su colegio.
Laura apenas iba en primer semestre de preparatoria, Miguel cursaba su último año y se había vuelto la fruta prohibida entre sus compañeras, esa tarde le sorprendió que se acercara a ella y la invitara a salir.
Después de una película en el cine, una plática en el parque y disfrutar de un café, se ofreció a llevarla a su casa, sin embargo una vez en el carro Miguel cambio de destino “vamos a ver a un amigo primero”.
Jamás olvidará ese momento. Laura vio cómo llegaron a una vieja casa en un alejado barrio de la ciudad, un tipo gordo y viejo se acercó al auto y la sacó con violencia. Una vez adentro escuchó como el carro de Miguel se marchaba luego de que el tipo le pagara con varios billetes.
Con el maquillaje embarrado en toda su cara, Laura tumbada sobre la cama cerró los ojos y se preparó para volver a ser violada por otro hombre más.