El Faro

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Pero qué necesidad…

Llevamos ya más de un año sin clases presenciales. El dominio de la tecnología en el proceso educativo se ha impuesto durante este tiempo para bien y para mal. El uso de internet, plataformas y sitios de videoconferencias, han hecho posible que en alguna medida los escolares siguieran adelante con sus estudios. Por otra parte, la necesidad de estos medios, ha desenmascarado y demostrado las desigualdades que existen entre las familias mexicanas para tener acceso estable a internet y a los dispositivos electrónicos.

Durante todo este tiempo se han ido dando otra serie de problemas, además del puramente académico. Los niños y jóvenes se han sentido más encerrados y solos que nunca; los ánimos han sufrido por no tener contacto físico con sus amigos; la salud mental también ha resentido efectos negativos; ciertas habilidades sociales, lingüísticas y relacionales no han podido desarrollarse adecuadamente durante todo este tiempo e, incluso, han podido experimentar retroceso.

De todo esto, las autoridades muy poco habían hablado como necesidades existentes y que se convertían en argumentos para considerar volver a clases o no. Sin embargo, el pasado mayo, el presidente sin más dijo desde su podio mañanero que en junio se volvería a las clases. Sin más.

Campeche y Ciudad de México volvieron gradualmente a las clases presenciales en momentos diferentes. Ambas entidades tuvieron que echar marcha atrás y cerrar nuevamente porque el número de contagios aumentó y los motivos de salud recomendaron regresar a la modalidad en línea.

Estamos a finales del semestre. No pocas escuelas o ya lo han acabado o están en las últimas pruebas o semanas del curso. ¿Cuál fue la prisa para abrir nuevamente? ¿No había cosas más urgentes en que preocuparse que en abrir las escuelas para ver acabarse el curso? ¿No era más importante dedicarse a acelerar la vacunación? ¿No es más importante tener un plan de diagnóstico para que cuando se regrese a la presencialidad la educación pueda ser más eficiente e integral? ¿No es lógico asegurarse primero de que todas las escuelas tengan los medios de saneamiento requeridos: agua, jabón, gel, ventilación en las aulas…?

Las prisas y las improvisaciones para nada son buenas. Hay mucho camino por recorrer antes de tomar presencialmente las clases. Los planteamientos no tienen que ser políticos, deben ser sanitarios y educativos. Sería bueno que los políticos se silenciaran y dejaran a las autoridades “competentes” guiar el proceso del que estamos hablando. Las ocurrencias no solucionarán las necesidades de las que hemos hablado en el presente escrito. Si no damos pasos firmes llenos de inteligencia, es muy probable que estemos dando un paso adelante y otro atrás. Esto no ayuda.

“Pero qué necesidad, para qué tanto problema”, como cantaría el divo de Juárez. Quizá la “necesidad” haya que cambiarla por la palabra “necedad”, si no nos guiamos por lo que digan los que sí saben de estos temas con base en un plan bien elaborado.