- Las huestes del Estado Islámico alegaron que el fútbol es un ‘producto de Occidente’
Los vecinos de Mosul vivieron ayer en silencio y desde la clandestinidad la derrota que el Barça propinó al Real Madrid en el Camp Nou. Las huestes del autodenominado Estado Islámico prohibieron ver el “clásico” a los habitantes de la segunda ciudad de Irak y amenazaron con atizar 80 latigazos a quienes osaran violar la orden.
Durante toda la jornada de ayer los imanes de las mezquitas de la ciudad, en manos yihadistas desde el pasado junio, difundieron el veto a través de los altavoces de las mezquitas. “Pedían a la gente que no viera el ‘clásico’ y advertían del riesgo de represalias”, relató un vecino al diario kurdo Basnews. “Los propietarios de las cafeterías también fueron avisados de que no emitieran el partido. Quien violara la orden sería castigado”.
En virtud de la disparatada y fundamentalista interpretación de la “sharia” (ley islámica), el Estado Islámico argumentó que el fútbol es un “producto de Occidente” e impuso una pena de 80 latigazos a quienes participaran en la difusión de un encuentro que despierta pasiones en todo el planeta y en el que el Barcelona venció 2-1 a Real Madrid.
Desde su irrupción en la ciudad, la organización yihadista -que proclamó un califato a caballo de Siria e Irak- ha modificado dramáticamente su callejero.
La villa se ha convertido en escenario de lapidaciones, crucifixiones, ejecuciones sumarias y secuestros. De hecho, en las dos primeras semanas de este mes las ejecuciones públicas segaron unas 60 vidas, la cifra más alta desde la purga que inauguró la llegada a la ciudad en junio, relataron activistas de la ciudad. (Agencias)