“Nunca visites panteones
Ni llenes tumbas de flores,
Llena de amor corazones.
EN VIDA, HERMANO… EN VIDA”.
Ana Ma. Rabathé.
Pocas veces, como ahora lamento mi incapacidad integral para llevar a la práctica la enseñanza filosófica y moral, que encierra en escuetas líneas el epígrafe de este artículo. Hay quien dice que en vísperas del matrimonio, la sociedad resalta los defectos de los contrayentes y la muerte sublima las virtudes del cadáver: “Quieres que hablen de tus defectos ¡cásate!, Quieres que hablen de tus cualidades ¡muérete!”. Tal parece que cuesta trabajo hablar bien de los vivos y más aún verter expresiones de cariño, de respeto, amor y/o amistad en presencia. La ausencia eterna engendra nobles sentimientos y acuña bellas palabras. Mucho lamento, repito, la omisión, en vida, de alguna letra para rendir mínimo homenaje a quien fuera mi amigo entrañable.
Nació un cuatro de marzo, día de San Casimiro. Desde la primaria, el precoz ingenio de sus compañeros, creó el diminutivo “Cachis” que identificó por siempre a Don Alfonso González Cruz.
Lo conocí en la segunda mitad de la década de los 70’s. Era cercano colaborador de César Sánchez Lozano, entonces carismático titular del Patrimonio Indígena del Valle del Mezquital. Alfonso era la cara amable del poderoso Organismo Público Descentralizado del Gobierno Federal. Muchos amigos supo sembrar desde ahí.
Años después, ya Presidente Municipal de Zimapán promovió con agrado mi nombramiento como primer Notario en ese Distrito Judicial, al formalizarse la fe pública, que hasta entonces recaía por receptoría en el Juez de Primera Instancia.
Hombre carismático, alegre, bohemio… entonaba sentidos boleros y recreaba con su propio estilo, las canciones de Daniel Santos mejor que el propio Daniel Santos. ¿Cómo olvidar su voz cuando cantaba: “Virgen de media noche”…?, su amor por la música lo hacía incansable bordador de cadenciosos “quiebres” al influjo de un danzón o de cualquiera otro ritmo con sabor tropical.
César Medardo Sánchez Villegas (Q.E.P.D.), mejor conocido como “El Mushi” entonces Tesorero Municipal y “El Tejón”, Juanito Sánchez Reyes, Secretario General, completaban un trio de alta eficacia en la administración y en las relaciones públicas.
El Cachis hizo de la amistad profesión de fe; sus amigos y jefes, César Sánchez Lozano y Jorge Rojo Lugo, estuvieron siempre en el centro de sus afectos, en el vértice de sus atenciones y de su respetuosa lealtad.
Anfitrión de primera, en sus años de bonanza económica y después, era generoso desprendido; lo mismo brindaba una copa de coñac XO, que unas riquísimas enchiladas de huevo perdido, con cecina de la región.
El tiempo, cruel e inexorable cambia la circunstancia de los hombres. Un día la actividad minera sufrió una violenta caída; en su vorágine arrastró a los empresarios que giraban económicamente en torno a ella: negocios malos y escasos, clientes morosos, “amigos” que perpetraron millonarios fraudes… todo se volvió en su contra, milagrosamente salvó su casa de un embargo bancario.
La enfermedad lo alejó del alcohol, pero no de la bohemia. Le amputaron algunos dedos del pie y aun así no perdía su sentido del humor.
En este escenario, permítaseme una confesión personalísima: yo bebía porque no soportaba ni soporto a los borrachos ¡Lo juro!, en cambio él siguió frecuentando su círculo, en total sobriedad, con una paciencia digna del Santo Job.Junto con Oscar, su amigo de toda la vida, frecuentemente comentaban los sucesos de Zimapán y sus alrededores.
Seguramente tuvo muchos defectos, yo no tengo voluntad ni autoridad moral para juzgarlo.
La verdadera amistad, resiste la ausencia; no necesita de la proximidad diaria; pueden pasar largos periodos de lejanía y siempre el diálogo continuará como si jamás se hubiese interrumpido: “Decíamos ayer”, expresaba ante sus alumnos, Fray Luis de León, al retomar su carrera después de varios años de prisión.
Desde aquellos tiempos, con múltiples motivos, pretextos o sin ellos, la familiar voz de Alfonso se escuchaba en mi antesala o en la línea telefónica: “solamente para reiterarte mi amistad y mi cariño” decía sonriente.
Hasta luego mi querido “Cachis”, nos veremos pronto.
Agosto, 2017