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El feminismo, una cuestión de derechos humanos

  • Los derechos humanos, están orientados, ultimadamente, a la consecución de una vida en plenitud para todas las personas

 

 

Me atrevo a escribir estas líneas porque sé que pueden llegar a muchos hombres, no sólo alumnos, ex-alumnos, amigos, colegas y familiares, sino lectores en general, pues para ellos va dirigida. Y digo esto, porque a las mujeres yo no tengo nada que venir a enseñarles ni decirles acerca del feminismo. Me permito también escribir este texto porque ayer, 25 de noviembre, se conmemoró el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer”, tema que, como académico, incide en una de mis principales áreas de interés, los derechos humanos. 

 

A veces hay que aprender a ver, oír y callar. No por indiferencia, sino por respeto y prudencia. Creo que a los hombres, en gran medida, eso es lo que nos corresponde respecto de la lucha feminista. Mal están el cinismo, la ironía y el odio que muchos propagan, pero también los protagonismos, que aunque pudieran ser bien intencionados, no tienen lugar en un movimiento que es por y para ellas.

 

Y esto no significa que los hombres dejemos de apoyar o de expresar nuestras ideas, pero debemos hacerlo en los hechos; cambiando, primeramente, la forma en que nos conducimos en la vida cotidiana, tanto en lo personal como en lo laboral, atreviéndonos a cuestionar nuestras palabras, actitudes y pensamientos.

 

Quizás la mejor muestra de acompañamiento y solidaridad que podemos dar es, precisamente, alejándonos lo más posible del arquetipo de macho que alimenta al sistema patriarcal. Pero sin esperar aplausos, ni agradecimientos.

 

Entendámoslo de una vez, el feminismo es una cuestión de derechos humanos y, por lo tanto, los reclamos y demandas que plantea deben ser legítimamente considerados a la hora de legislar o diseñar política pública. La misoginia y el sexismo no son una “opinión” o una “gracia” y nada tienen que hacer en el lenguaje y pensamiento de aquellos que aspiramos a vivir en un Estado auténticamente justo y democrático. Ni mucho menos en la voz de quienes cuentan con espacios de poder y decisión. 

 

Los derechos humanos, están orientados, ultimadamente, a la consecución de una vida en plenitud para todas las personas. Y, ¿cómo va a vivir plenamente la mujer, si el mundo representa un abismo estructural de violencia y desigualdad en su contra?, ¿cómo nos atrevemos a esperar que las mujeres alcen la voz sin rabia y hartazgo,  cuando su entorno se ha dedicado, sistemáticamente, a ponerles contra la pared? 

 

Leámos, investiguemos, no esperemos que sean las mujeres quienes vengan a explicarnos todo y sacarnos de nuestra ignorancia, porque no es su obligación. Flaco favor le hacemos los hombres a la sociedad, para como están las cosas, si solamente nos regodeamos en la autocomplacencia de nuestro propio desconocimiento. Nada de que “ni machismo, ni feminismo, yo prefiero el igualitarismo”, abramos un diccionario o una computadora, empecemos por leer un poco para formar un criterio educado. 

 

Entiendo que no todos tendrán el mismo acceso a los medios de información, o al menos no con facilidad. Pero la verdad es que muchos de nosotros no tenemos pretexto para seguir menospreciando y atacando al feminismo desde el recelo y el prejuicio. 

 

Mi respeto y solidaridad siempre para las mujeres feministas. 

 

Twitter: @GerardoVela