Home Orbe Donald Trump humilla a sus socios de la OTAN

Donald Trump humilla a sus socios de la OTAN

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Estaban preparados para lo malo, para las extravagancias y la superficialidad, pero lo que se encontraron el jueves superó todas las expectativas. La primera visita de Donald Trump a la OTAN estaba cargada de simbolismo, y símbolos fueron los que se encontraron Merkel, Macron, May y el resto.

Todo un desastre de relaciones públicas, de comportamiento, de lenguaje. Una humillación pública y una decepción monumental cuando Terminator Trump  (TT) evitó, además, todo compromiso firme con la defensa conjunta.

TT tuvo la oportunidad por la mañana cuando vio a Tusk y Juncker y al mediodía, cuando comió con Macron, pero esperó hasta tener a todos los líderes juntos, con las cámaras en directo, para hacer lo impensable, reclamarles dinero, y evitar lo imprescindible: dar garantías de futuro.

Angela Merkel y Donald Trump tomaron la palabra. La canciller hizo un discurso muy aplaudido en defensa de las libertades, de la cooperación y la unidad, apelando a la que fue su experiencia en una Alemania dividida. “No es el aislacionismo y el levantar muros los que nos lleva al éxito, sino las sociedades abiertas”, proclamó, un recado evidente al amigo americano.

En cambio, Donald Trump aprovechó el momento de emoción, tras guardar un minuto de silencio por las víctimas de Nueva York y Washington, para afear y humillar en público a todos sus aliados, reclamándoles “ingentes cantidades de dinero” que, en su particular visión del mundo, le deben. “Un acto impropio”, según Jorge Benítez, experto en la OTAN del Scowcroft Center on International Security. Un discurso agresivo, en el lugar equivocado y ante los ojos de todo el mundo.

Un discurso que habrá hecho las delicias de Moscú y que además, falta a la verdad. Los aliados se comprometieron hace tiempo a dedicar el 2% de su PIB a Defensa, y no lo están haciendo.

Trump ha convertido ese objetivo en una batalla personal, y tiene toda la razón y el derecho a reclamar más inversión. Pero nadie le debe ningún dinero a EU, el principal contribuyente.

Trump sacó el repertorio completo en su función. El lenguaje de adolescente (llamando “perdedores” a los terroristas de Mánchester y calificando el atentado como “una cosa terrible”), el comportamiento asocial (empujando bruscamente al primer ministro de Montenegro para colocarse primero en una foto).