Dinámica Educativa
(Tomado del: Reporte de la Encuesta Nacional de Deserción en la Educación Media Superior, 2012)
“La estadística descriptiva no mostró diferencias en la composición del hogar de los estudiantes y no hubo una relación entre vivir con ambos padres y una menor probabilidad de desertar. Los alumnos que no desertaron hablaban más con sus padres sobre sus problemas y confiaban en sus hermanos:
El 64.9 % de los desertores declaró tener algún grado de confianza para recurrir a su papá, en caso de tener algún problema en la escuela, lo que contrasta con el 79.7 % de los no desertores. Asimismo, el 79.4 % de los desertores declaró tener confianza para acudir a su mamá ante algún problema escolar, contra el 89.4 % de los no desertores.
De modo similar el 52.8 % de los desertores mostró algún grado de confianza en sus hermanos, en lo que toca a los problemas escolares, contra un 72.4 % de los no desertores.
El 82.7 % de los padres de los jóvenes no desertores declaró platicar con sus hijos de sus problemas, contra el 66 % de los padres de hijos desertores.
En este punto se destaca que una tercera parte de los padres de desertores mencionaron que ellos o la familia hicieron poco o nada para evitar que su hijo abandonara los estudios. Asimismo, más de la mitad de los padres reconoció que ellos o la familia pudieron haber hecho algo más para evitar el abandono escolar del hijo, en particular mencionaron la posibilidad de haber platicado más con él acerca de sus problemas, así como ofrecerle apoyo académico.
Por último, del efecto favorecedor de un ambiente de confianza, también parece pertinente dar cabida al aspecto de la confianza en sí mismo. En efecto, el nivel de autoestima reportado por los jóvenes encuestados muestra una relación con la decisión de desertar o permanecer en la escuela. Casi el 10 % de quienes abandonaron la escuela mencionaron tener una baja autoestima en algún momento mientras estudiaba, en comparación con el 3.3 % de los no desertores.
Factores educativos
Entre los factores educativos asociados a la deserción escolar se encuentran el rendimiento académico, la preparación docente, la gestión y liderazgo de directivos y autoridades educativas, la relación entre el docente y el alumno, la pertinencia de los planes de estudio y la reprobación. A continuación se revisarán algunos de ellos, a la luz de los resultados más importantes de la encuesta y el modelo predictivo.
Aprovechamiento académico: reprobación, asistencia y promedio
La encuesta revela que los jóvenes que desertaron asistían menos a la escuela, reprobaban más materias y tenían un promedio más bajo. Los factores educativos, es decir, aquellos que ocurren y dependen directamente de la dinámica escolar, resultaron relevantes para predecir y comprender el fenómeno de la deserción.
La reprobación de asignaturas resultó ser uno de los principales factores asociados a la deserción. De acuerdo con el modelo predictivo, la probabilidad de desertar de un joven se incrementa en 16 puntos porcentuales cuando reprueba varias materias y en 43 puntos si el joven reprueba más materias de las permitidas, esto en comparación con quien no reprobó.
Además es importante destacar que el 51 % de los desertores declaró haber reprobado alguna materia, 20 % varias y 6.5 % más de las permitidas.
Por otro lado, el 46.6 % de los no desertores nunca reprobó, 47 % reprobó alguna vez una asignatura y sólo 5.9 % de los no desertores reprobó varias materias.
En términos de las razones explícitas para desertar, el 6 % de los desertores consideraron que reprobar materias fue la principal razón por la cual abandonaron sus estudios y 11.6 % la ubicaron entre las tres principales causas.
Relacionado con la reprobación se ubica el nivel o grado de asistencia a clases de los jóvenes
La probabilidad de que un estudiante deserte es mayor en 42 puntos porcentuales cuando manifiesta que faltaba mucho a clases, frente a un alumno que expresa asistir siempre o regularmente, con este nivel de asistencia su probabilidad de deserción es de 78 %.
El promedio alcanzado por los jóvenes al realizar sus estudios del nivel medio superior resultó ser otro buen predictor de la deserción. Los jóvenes con las calificaciones más bajas entre todos sus compañeros tienen una probabilidad de abandonar sus estudios superior en 45 puntos porcentuales en comparación con los alumnos que cuentan con calificaciones “ni alto ni bajo”, teniendo así una probabilidad de desertar estimada de 90 %. Es necesario mencionar que el 4 % de los desertores reportaron esta situación y prácticamente ningún no desertor.
Por otro lado, los jóvenes cuyo promedio es de los más altos entre sus compañeros tienen una probabilidad de abandonar sus estudios menor en 18 puntos porcentuales en comparación con aquellos que alcanzaron calificaciones promedio “ni alto ni bajo”.
La encuesta también nos muestra que el menor rendimiento académico de los jóvenes desertores se ha manifestado desde la Educación Básica: el 41.2 % de los desertores mantuvo un promedio inferior a 8 en la educación secundaria. El 47.8 % obtuvo calificaciones entre 8 y 8.9 y tan sólo 11 % superior o igual a 9.
Por su parte, 79.8 % de los no desertores mantuvo un promedio de calificaciones en la educación secundaria superior al 8.
Tener problemas para entender a los maestros es una característica importante que distingue a los desertores de los no desertores. De los primeros, el 30.1 % reportó que no entendía a los maestros, mientras que sólo al 17.9 % de los segundos le ocurrió esto. Cabe destacar, sin embargo, que esta característica no mostró poder predictivo con respecto a la deserción. Muy probablemente esto se debe a que variables como la reprobación y el promedio captan ya este efecto. No obstante, la encuesta revela que 7.1 % de los desertores consideró este factor como la principal razón para desertar y uno de cada ocho la consideró como una de las tres causas más importantes.
Confianza en directivos y docentes
La confianza que los alumnos tienen en la institución educativa es un factor importante en la permanencia escolar y a la vez es reflejo de la articulación de los intereses de los jóvenes con la estructura de gestión escolar.
Los resultados revelan que es una constante el que los jóvenes no desertores tienen más confianza para acercarse al director, al maestro o al orientador:
Mientras el 65.3 % de los no desertores declaró tener algo o mucha confianza para recurrir a un maestro sólo el 45.9 % de los desertores manifestó tenerla.
Con respecto a recurrir a los orientadores, el 55.7 % de los no desertores declaró tener un grado de confianza, contra el 39.8 % de los desertores.
Más aún, el modelo mostró que cuando el alumno tiene problemas en la escuela, tener confianza para recurrir al director, al docente o al orientador, es mejor predictor de la retención, que el hecho de tener confianza para recurrir a la familia. En particular, la confianza en el personal de la institución educativa significa una menor probabilidad de desertar en 8 puntos porcentuales con respecto a los jóvenes que no la tuvieron.” (Continuará).
*Responsable de la Rectoría de la Universidad Tecnológica Bilingüe de Mineral de la Reforma (UTMiR-BIS).