EL PERRO QUE A TODOS MUERDE.- Resulta que el líder de la Federación de Organizaciones Independientes de Hidalgo (FOIDEH), Óscar Pelcastre, más conocido como El Perro, se permitió cerrar el primer cuadro de la ciudad para exigir que siete personas detenidas en un operativo de la PGR por la venta de piratería, sean puestos en libertad. Con su siempre amable trato y forma de exigir, el dichoso Perro que a todos se tunde si lo hacen enojar, logró una mesa de diálogo con las autoridades. La pregunta es obvia: ¿luego entonces se puede delinquir y no preocuparse porque el seño canino logra hasta lo imposible luego de espantar a quien se quiera espantar?
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FERNANDO PÉREZ.- El presidente municipal de Tulancingo empieza a ser blanco de sentidas campañas mediáticas, donde lo primero que le endilgan en son de absoluto desprecio es nombrarlo como “El Locutor”. Está claro que atrás hay una incapacidad financiera del edil para cubrir convenios publicitarios que no le piden, le exigen y ante la negativa recibe la sentencia de: “atente a la consecuencias”. Esta práctica que muchos creían cosa del pasado, empieza a ser arroz de todos los moles, cuando un furibundo director de sepa qué medio pide las perlas de la virgen, y caso contrario desata campaña.
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SIGO SIN ENTENDER LO DE LA SECUNDARIA UNIVESITARIA.- No solo yo, sino muchos se preguntan ahora qué se trae el dueño de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde hace ¡34 años!. Porque eso de la secundaria universitaria suena, de plano, a que quiere hacerse de su propia Secretaría de Educación Pública y competirle al estado en enseñanza básica. Sinceramente es un absurdo. Es vital que no distraiga recursos y esfuerzos en un proyecto que no tiene ni pies ni cabeza. Pero bueno.
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CONCIERTO CON SUS ASEGUNES.- El concierto realizado en el Gota de Plata la noche de ayer con música de películas, dejó mucho que desear, especialmente porque a quién se le ocurre ponerle micrófonos a una orquesta sinfónica y subirle todo el volumen a los altavoces. La saturación estuvo a punto de reventarle las orejas a los asistentes, que se preguntaban quién jijos fue el ingeniero de sonido que tuvo semejante ocurrencia. El hecho es que el concierto no se pudo apreciar, simplemente era una locura, amén de que nadie se preocupó por prender el aire acondicionado del teatro que tiene una de las mejores acústicas del país, pero que nadie se informó de ello y por eso el uso absurdo de bocinas a todo volumen. Una lástima.
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