De adicto a ADICTO
Atrapada en mis propias redes
< Ernesto, te escribo porque estoy desesperada, tengo 21 años y no tengo idea si tengo o no problemas con el alcohol, además en los últimos meses he llegado a probar cocaína, marihuana, tachas, porque simplemente me encanta la fiesta, sin embargo también creía que lo podía controlar, soy bulímica y anoréxica nerviosa por temporadas, y eso también creía que lo podía controlar, tengo severos momentos de depresión en los cuales ni yo sé que es lo que realmente me hace daño, me he intentado quitar la vida 2 veces a lo largo de 21 años, y estoy cansada de tenerlo todo y no ser feliz, siento que nadie me quiere de verdad, y que no puedo jamás ser feliz, me siento un fracaso, y sumado a que en 21 años no he tenido ni una relación formal, siento que nadie jamás se va a volver a fijar en alguien como yo por lo menos no para algo serio, tengo y he tenido miles de hombres pero todos por sexo, somos amigos con derechos y esto ha generado que tenga una fama de zorra, que jamás puedo quitarme por más que me esfuerce, me gustaría que me ayudes, que me digas qué es lo que puedo hacer, nadie me dice que hacer, y estoy desesperada, quiero ser feliz, quiero estar bien y no sé cómo recuperarme, como salir y arreglar todo lo malo que he hecho en éstos años, por favor ayúdame, mi familia está harta de mí y mis problemas, quiero recuperar a mis papás y mis hermanos, solo quiero una vida feliz y darles un poco de la paz, tranquilidad y felicidad que les he robado en años. Pao
La escuela de un drogadicto
< Mi historia comenzó con problemas desde que tengo uso de razón, mis padres tienen 28 años de casados, tengo recuerdos desde mis 4 años en adelante, mi padre siempre fue una persona sumamente violenta y agresiva, el típico macho mexicano, que sometía a mi madre a su antojo, comenzó siendo alcohólico, mujeriego, golpeador… mi madre fue educada de forma antigua, en donde se le enseñó que el matrimonio era para toda la vida, que el esposo mandaba, que al esposo había que atenderlo y obedecerlo de todo a todo, porque era el hombre de la casa, ella aguantó, mi padre comenzó bebiendo los fines de semana, de viernes a domingo, llegaba 3,4,5 de la mañana, eso sí siempre llegaba a dormir en casa y que nadie le hiciera ruido, porque amanecía crudo y con dolor de cabeza, le pedía perdón a mi madre, ella siempre lo perdonaba y todo pasaba…
Anda muy mal, bajó mucho de peso, físicamente está muy deteriorado, tengo miedo que muera, ya no vivimos, no dormimos, nos está consumiendo, no sabemos qué hacer, en parte quisiera que mi mamá lo dejara, pero también tengo miedo que salga contraproducente, pero no quiero arriesgarlas a ella y a mí hermana a que las vaya a lastimar o hasta a matar…esa droga le ha distorsionado el cerebro, dice muchas cosas muy feas, su violencia no es como antes, ahora nos da miedo. Qué podemos hacer, estoy leyendo su página, el resumen de sus libros, y mi familia se relaciona con todo. Por favor señor Ernesto, usted ya pasó por todo esto, y sabrá guiarnos, ayúdenos… Elena.
Mis Nueve Meses
< Existen tantas historias alrededor de este tiempo de embarazo, que tal vez contar la mía no sea algo nuevo. Hoy reconozco que la diferencia de mi historia está en el momento en que dejé de lado esta espera, dejé de lado a mi hijo, me dejé de lado yo misma, nada de esto me importó más que tener la aprobación, el cariño, la compañía y el amor del papá, que por cierto nunca conseguí y que me destruyó totalmente, él, adicto al sexo, adicto a la cocaína y al alcohol. No llega mi periodo… ¿embarazada?.. Puede ser, pero… no, no creo. Le comentaré a Joel, él como siempre sabrá qué hacer. Sí, la prueba de embarazo lo confirma… estoy embarazada… Joel un poco sorprendido, pero no reaccionando como yo hubiera esperado… Nena, está bien, no te preocupes, era lo que seguía, estoy contigo, siempre contigo, estoy contento. Bienvenidos los dos a mi vida, los esperaba. Todo estará bien, no te preocupes, vamos a estar bien. Que bonitas deben sonar éstas palabras cuando no te las dicen con unas copas de Whisky, y unos pases de cocaína.
Pasaron 2 días después de la noticia cuando Joel me dice… ¿Ya pensante en suspender el embarazo?, no quiero a ese bebé, momentos después, lo dejo a él en su casa y tomo la carretera, quiero matarme, me siento nada, y si le piso y me muero con mi bebé, sí, por favor que eso pase, primer ataque de llanto y de histeria y de asombro, no puede ser que me diga eso, por favor no, es la droga, es el efecto de la droga. Aun así con esto… continuo ahí, pensando qué hacer para sacarlo de esas adicciones. Los siguientes meses fueron igual, momentos buenos de alegría y momentos feos de total rechazo, humillaciones, desprecios de él para mí, pero ahí sigo a pesar de todo, buscándolo, acercándome, según yo, viendo que esté bien, cuando él jamás se dignó a preguntar, ¿te sientes bien?, ¿necesitas algo? Nunca. Mi embarazo, mis citas al médico, mis cuidados, mi bebé no sé cómo los llevé a cabo, no lo recuerdo hoy.
Pero, venían cosas peores que todo esto. Los siguientes meses fueron de ausencia, el nunca vio al bebé hasta pasado su primer año, cuando se acercó de nuevo, pidiéndome una oportunidad, así lo externo, una oportunidad. ¡Yo salté de felicidad!.. Pues es que Joel, sí me quiere, sí quiere a nuestro hijo, siempre lo supe, lo que pasa es que son los efectos de la droga lo que lo hacen ser así. Renté un departamento, nos fuimos a vivir ahí mi hijo y yo, era el lugar perfecto para que Joel se sintiera bien, y estuviera con nosotros sin que nadie interviniera juzgando o dando su opinión de nuestro reencuentro. Este paréntesis duró alrededor de 6 meses y nuevamente nos abandonó, pero esta vez sí fue para siempre.
A partir de ahí, ya tuve miedo, ya entendí lo que seguía, ya vi que nunca lo pude ayudar y que solamente estaba empeorando todo. Busqué ayuda con Ernesto, por favor ayúdeme, es que Joel es adicto y está muy mal. Y viene la pregunta clave de mi despertar y mi curación… ¿y tú cómo estás?, pues yo estaba sin autoestima, con una fuerte codependencia, llena de celos, de enojos, de impotencia, de soledad, de rebeldía, de odio para él, etc… etc… etc… Mi recuperación no fue fácil, tuve recaídas como cualquier adicto, yo era adicta a Joel. ¿Hasta cuándo?, ¿Cuándo acabará esto?, pero un momento… ¿y mi hijo? Me olvidé de mí, lo más triste, me olvidé de mi hijo, me volví la bruja de la historia, neurótica, descontrolada, grosera, impulsiva, mentirosa, problemática y casi alcohólica.
Hoy sé que debo vivir un día a la vez, que debo respetarme y cuidarme, que nadie es dueño de nadie, que si yo no puedo Dios sí puede, y que debo tener fe en mí misma, en la vida y que los miedos solo matan el amor y nos sabotean, también sé que el amor existe aunque no sea correspondido pero que primero debemos amarnos nosotros mismos y que si la otra persona no nos ama, no nos quiere, no le importamos, nada podemos hacer y esa decisión se debe respetar y aceptar y no dañar. Nadie le pertenece a nadie.
La vida cobra sentido cuando te sientes bien, cuando estás recuperado, cuando te respetas, te quieres, cuando luchas y vez que la tormenta ya pasó. Eres alguien diferente más fuerte, más libre y más feliz. Viviendo solo por hoy, el pasado ya pasó, y el presente es un regalo de Dios. Me gusta mi vida hoy, sigo luchando y viendo todos los días por esa muñeca fea que fui, amo a mi hijo, amo a mi familia, y le agradezco infinitamente a Usted, Ernesto, por toda su ayuda, sé que no estoy sola. Luna. Por tu atención, muchas gracias.- A todos un muy feliz año 2016.- crisiscreces.com Escríbeme a ernestosalayandia@gmail.com Sígueme en Facebook y en twitter @teo_luna Móvil: 614-256-8520, Oficina: 614-410-0158.
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