De Adicto a ADICTO

0

Mecha Corta
Esta enfermedad es mental, los trastornos mentales son la característica de los adictos, por esa razón fracasan en todos las áreas de su vida, en lo laboral, social, sexual; fracasan como ciudadanos, son los que manejan violentamente y andan provocando a medio mundo.

¿Qué es neurosis? 
La neurosis es una condición de orden psicológico que altera la percepción de la vida de quien la enfrenta, e influye en su entorno y su relación con las demás personas. El término data de 1769 y fue aplicado a todas las enfermedades del sistema nervioso.
La enfermedad ha ido evolucionando en la forma como es interpretada, ya convertida por algunos en muestra de una personalidad excéntrica, en definición para una forma de ansiedad, se convirtió en palabra de uso común y en muchas ocasiones para nada ligada a lo que la neurosis como enfermedad es realmente.
Hoy se sabe, o al menos así la interpretan muchos médicos, es un estado de ansiedad, una situación derivada del estrés que mediante conductas negativas o demasiado compulsivas tratan de buscar una salida a esa situación de apremiante ansiedad y nerviosismo.
La neurosis ha sido durante mucho tiempo investigada por la comunidad médica. Ya algunos le atribuían desmayos y fiebres, y Freud la denominó psiconeurosis aplicando a la misma una escala de clasificación de distintas formas de neurosis, que ya no se utiliza. 
Para Freud la neurosis no era más que una situación nerviosa extrema en que el paciente abriga temor sobre la vida, sobre el futuro, desarrolla fobias y manías y se siente tan apremiado que vive en una espera angustiosa.
En lo que sí coinciden todos los médicos y la comunidad científica y el ente sanitario mundial, Organización Mundial de la Salud, es que hay diferentes trastornos que pueden ser interpretados como neurosis; aunque la palabra neurosis no se use ya más, para algunos es sinónimo de una situación extrema de agobio, estrés y ansiedad.

El meterse en lo que no te importa, una de las tantas características
Me encuentro convaleciente, con un intenso dolor en mis dos piernas, tengo dificultad para caminar después de dos semanas que tuve un accidente, aún mantengo un  intenso dolor, resulta que con algo de prisa y por el fuerte calor que hacía, me bajo de mi auto a buscar a mi hijo Neto a un centro comercial, al entrar, mi hija Andrea, me dice: “Papi, papi, el carro se está yendo”.
Y salgo hecho la mocha tras del carro que iba de bajada, no le puse el freno ni lo dejé en primera, abrí la puerta y trate de jalar el freno de mano, pero no lo logré; después intenté subirme y pisar el pedal con la pierna derecha, pero la velocidad fue mayor y mi pierna izquierda quedó volando, el impulso fue demasiado fuerte y me caí del carro, me raspé fuertemente la rodilla, el pantalón se hizo trizas y la sangre no se dejó esperar.
La otra pierna, en la cual tengo una prótesis de cadera, dio vueltas para arriba y para abajo, la llanta izquierda trasera casi me pasa por encima, el carro topó en una banqueta; intenté de nuevo, pero mis piernas no respondieron, mi carro chocó con un auto compacto que estaba estacionado.
Como pude llegué y me subí a mi carro para moverlo ya que estaba a media calle, cuando me bajé, alguien me gritó: “No vayas a huir”. Yo, asustado, molesto, adolorido, por además noqueado, le respondí: “qué dices?”, “qué no vayas a huir”.
Me quedé callado y comencé a buscar la solución de mi conflicto con la aseguradora de mi carro, el tipo se quedó esperando por más de media hora, vigilando que no fuera a darme a la fuga. Sin duda alguna, esta actitud de meterse en lo que no te importa, tiene que ver con un nivel de ansiedad alto y una neurosis extrema.

A ver de qué cuero salen más correas
Con el pantalón roto y lleno de sangre, con mucha dificultad para moverme, media hora después, ya que la aseguradora venía en camino, me acerqué a la camioneta del “ciudadano ejemplar”, le toqué la ventanilla polarizada y bajó el vidrio.
– Oye ciudadano ejemplar, le dije, viste cómo me accidenté, me caí del carro caminando, me raspé, sangré de mi rodilla y por poquito la llanta me pasa por encima de mi otra pierna. Viste la dificultad que tuve al caminar y al subirme a mover el carro y tú me gritas, “¡No vayas a Huir!”,.
-Es que yo pensé que te ibas a dar a la fuga”.
-No, no lo pienses, no soy como tú, como eres juzgas. En lugar de acercarte a mí y preguntarme como cualquier gente normal lo haría, ¿te sucedió algo, estás bien?, necesitas ayuda?. Y tú estúpidamente metiéndote en lo que no te importa.
-Ya te dije que pensé que ibas a huir.
-Si lo hago o no, a ti que te importa. Vive y deja vivir. Esa actitud de ciudadano ejemplar, metiche, habla muy mal de ti.
El pobre diablo me vio tan molesto, que únicamente reconoció mi honestidad. En otro tiempo y en otras circunstancias le hubiera picado las llantas con una navaja, le hubiera bateado las puertas o por mi reacción neurótica, le hubiera dado un par de guamazos.
Pero hoy no, mi neurosis ha disminuido muy considerablemente, no acciono ni reacciono, aunque a veces me muero de ganas de engancharme con mediocres como este ciudadano ejemplar. Claro que el cavernícola emocional sigue dentro de mí y como que a veces despierta, pero gracias a Dios, puedo controlarme.

Pan con lo mismo
Nuestros problemas sociales como son divorcios, suicidios, violaciones, violencia doméstica y urbana, delincuencia en todos los sentidos, corrupción, ineptitud, despotismo, deserción escolar, SIDA, inseguridad social, apatía, pereza laboral, actitudes negativas, conflictos, chismes, intrigas, dudas, mentiras, mala comunicación, códigos equivocados de comunicación, patrones de conducta nefastos y defectos de carácter, surgen de las pésimas relaciones de pareja de esos matrimonios en conflicto, y sobre todo de las relaciones destructivas por demás enfermizas.
Tristemente hay muchos matrimonios con máscaras, en la sociedad, dentro de un restaurante, en el súper, igual en las reuniones de padres de familia de las escuelas; con los suegros y familia se usan máscaras, viven en la apariencia y aparentan ser lo que no son, incluso actúan, fingen y dan la impresión de que aquí no pasa nada y seguidamente reciben halagos. “Ay, pero qué bonita familia. Cuiden a su padre, porque es un buen hombre”.
Sí cómo no. ¡Pinche neurótico! El dinero, el poder económico, los niveles culturales e intelectuales, el ritmo de vida del hombre, los viejos moldes, las tradiciones de una generación a otra, costumbres, apegos, prejuicios, miedos, complejos, no son más que una serie de ingredientes que sentencian a muchas mujeres a sufrir de por vida,y desprenderse del yugo y del verdugo, es muy difícil, pero sin duda, no es imposible.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que los aguante, al menos claro, que tu elijas lo contrario. Te recomiendo mi libro, “Parejas Disparejas”, y puedas reflexionar respecto a la neurosis y a una relación tóxica.
Sálvese quien pueda
La marihuana es detonador de la neurosis, igual el alcohol y todas las sustancias tóxicas; el adicto es impredecible, irritable, intocable, explosivo; muchos adictos son violentos y agresivos en sus casas, capaces de agarrarse a golpes con sus papás y hermanos. Sustanciados o no, los adictos son bipolares de un estado de ánimo se van a otro, y vemos cómo algunos miembros de los grupos de auto ayuda, no pueden con su neurosis, ni con sus envidias; el vacío interno lo expresan haciéndole la vida de cuadritos a otros, están en borrachera seca, valiendo monjas.
Esta enfermedad es mental, los trastornos mentales son la característica de los adictos, por esa razón fracasan en todos las áreas de su vida, en lo laboral, social, sexual; fracasan como ciudadanos, son los que manejan violentamente y andan provocando a medio mundo.
No sé cuándo, ni cuánto va a tardar en que esta enfermedad emocional realmente se tome en cuenta y se atiendan todas sus manifestaciones, después de una explosión neurótica entras en depresión, una depresión profunda en la que no te calienta ni el sol.
La buena noticia es que sí puedes vivir en armonía, sí hay miel en tus días y la felicidad aflora sí hay sobriedad y una vida útil y feliz, pero el que quiera azul celeste, que le cueste, hay que hacer un esfuerzo mayúsculo para salir del huacal y dejar de ser parte de las estadísticas. La libertad es lo más sagrado del ser humano y cuando la logras, lo demás es lo de menos, porque todo llega por añadidura. En el libro “De Ayer y Hoy”, doy testimonio de mi neurosis; igual en mi libro, “Secuestrada por un Neurótico”, habla del pésimo trato que le di a mi mujer.
Hoy describo al otro Ernesto, del que estoy disfrutando sin haber golpeado al “ciudadano ejemplar”. Muchas gracias por leerme y más por escribirme.
ernestosalayandia@gmail.com
Sigue la huella en Twitter @teo_luna, Búscame en Facebook, mis libros están a tus órdenes en línea y en crisiscreces.com 614-256-8520.

Te recomiendo la siguiente liga:
https://www.youtube.com/watch?v=vHPHhy3xvlg