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Danhia Berenice Montes, ganadora del Premio “Efrén Rebolledo”

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Danhia Berenice Montes, ganadora del Premio “Efrén Rebolledo”

La semana pasada, en el marco de la Feria del Libro Infantil y Juvenil Hidalgo 2022, se entregó el Premio Estatal de Poesía “Efrén Rebolledo” a Danhia Berenice Montes Escorza, por su obra “Sobre mi espalda llevo claveles blancos”. 

ANTECEDENTES 

La autora de 26 años, docente de La Salle y originaria del estado de Hidalgo, se dedica a la mediación de lectura y a fomentar la escritura, respaldada por una Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánica

Su interés por las letras surgió en la preparatoria, cuando estudiaba piano, pero se dio cuenta que no era buena para la música; lo que sí le encantaba era leer y se le facilitaban las lenguas, algo que determinaría lo que estudiaría en un futuro. 

Los libros siempre la rodearon desde muy pequeña, pues estuvo acompañada de la figura de su mamá, quien la llevaba a Ferias del Libro, a lecturas dramatizadas y demás eventos relacionados con las letras. 

Tres han sido los libros que la han impactado en su vida: “Cien años de Soledad” de Gabriel García Márquez: “no es mi libro favorito, pero en ese momento me descubrió todo de lo que el lenguaje era capaz”.

“Fuegos” de Marguerite Yourcenar: “no entendía por completo lo que se narraba porque es literatura no tan sencilla, yo decía hay algo bello aquí”, y “Bajo la misma estrella” de John Green: “lo que me dio esta novela juvenil fue el entretenimiento, el goce, no solo estético, sino de poderse identificar con lo que leía”. 

RUMBO AL EFRÉN REBOLLEDO

Hace cuatro años fue cuando hizo suyo el ejercicio de escribir y de sentir al leer en un foro de Pachuca Cartonera: “escribo, entonces soy escritora; para mí eso basta para tener el nombre de escritora; escribo y me voy a reconocer como tal”. 

Cuando la Secretaría de Cultura emitió la convocatoria, ella preparó el manuscrito: “ya estaba trabajado nada más era como cuestión de afinar el formato y enviarlo”. 

Su texto fue trabajado en el taller independiente que dio el escritor Diego José, dos años los ocupó en su creación y uno en la corrección: “no corregía a diario, por supuesto, porque también los textos merecen ser guardados en un cajón y algún tiempo separarnos de ellos”

“SOBRE MI ESPALDA LLEVO CLAVELES BLANCOS” 

El poemario con el que ganó tiene alrededor de 25 poemas y el hilo conductor es la ausencia materna: “sí tiene que ver con la parte del duelo, pero más que nada es como la ausencia por muerte de la madre, trastoca la cotidianidad”. 

El texto va en orden cronológico, empieza en la infancia, transita la adolescencia y termina en la edad madura: “es un tema que a mí me interesa mucho tratar en lo cotidiano: en las comidas familiares, en ir a la escuela y en el trabajo”. 

El tema que aborda es de interés particular, pues se basa en su experiencia personal: su mamá falleció cuando ella estaba por cumplir cinco años.

Nunca tuvo como propósito escribir sobre la ausencia de su madre, pero durante su proceso de creación se descubrió escribiendo un poema sobre la ausencia de ésta, al que nombró “El circo más hermoso del mundo”.

“Sobre mi espalda llevo claveles blancos” recibe su nombre debido a que recupera la figura del clavel blanco, que se menciona en tres poemas del libro: “recupero los claveles blancos justamente como símbolo de alguien que ya no está; en los funerales son muy recurrentes los claveles blancos y en la iglesia a la que asisto, el 10 de mayo, en la entrada te ponen un clavel rojo, si tu madre vive y si no vive, te ponen un clavel blanco”

Un acto para ella muy simbólico: “lo ocupo como metáfora para pensar en cómo, las ausencias, no solamente la ausencia de la madre, sino cómo las ausencias a lo largo de nuestra vida las cargamos, podemos haberlo superado, pero el hecho de que alguien haya estado y ya no, siempre deja algo sobre nuestra espalda”. 

FUTURO

“El acto de creación está siempre presente” señaló, en entrevista para Diario Plaza Juárez, y es que para ella el tema no es publicar; algo que considera un gran honor; sino crear y compartir, leer a sus colegas y que la puedan corregir. 

Animó a confiar en el trabajo que se hace: “siempre es bueno confiar en el valor, porque no creo que un premio le dé valor a una obra, creo que lo reconoce y hay obras que no ganan premios, pero que son valiosísimas”

Después de su poemario se dedicó a escribir narrativa, pero ahora está trabajando en el ensayo, lo que considera un reto y planea continuar en la poesía: “es lo bonito de los reconocimientos, que ayudan a decir, no todo está perdido hay como toda una vía que se puede seguir, entonces me gustaría seguir intentando con la poesía”.