La séptima Cumbre de las Américas en Panamá y el saludo de Obama y Castro serán clave para el futuro de la región.
Desde 1994, al inicio de las Cumbres de las Américas en Miami, es hasta ahora en esta VII de Panamá que Cuba participa. En la de 2012, en Cartagena de Indias, Colombia, los países particularmente del Alba y Unasur amenazaron con que no habría Cumbre en 2015 sin la presencia cubana.
Éste, entre otros, fue un pivote para los cambios en la relación de Obama hacia Cuba. Esta semana vivimos un acontecimiento histórico. Pero, ¿qué factores llevaron a EU a buscar el acercamiento con Cuba. En 1er lugar razones intermésticas: Sus principales preocupaciones son México, el Caribe y Centroamérica. No así el resto de América Latina. Cuba y la región son temas de política interna en donde la mayor batalla sobre todos los temas se da entre el Congreso y el Ejecutivo estadounidense. Más del 14 y 15% de la población económicamente activa de México, y Centroamérica y Caribe respectivamente viven en EU. Además, por política exterior: EU esperó más de 30 años a que la antigua URSS, sus aliados y Venezuela terminaran su ayuda a Cuba. En 3er lugar, tiene razones geoestratégicas que busca tratar en forma integral. Le preocupa: la estabilidad, la política, economía, los energéticos, el turismo y la seguridad en Cuba. Por último, es el momento en que Obama puede tener un legado.
La participación de Obama y Castro en la Cumbre de Panamá es la expresión más pública de un camino que comenzó en secreto mucho antes del 17 de diciembre pasado. Nada fue sorpresivo. Desde los últimos 6 años de la administración de Obama, siempre dijo que se debía tener un cambio en la diplomacia hacia Cuba. Hasta ahora no había asumido el riesgo político. Obama, en 2014 y 2015 tiene todo por ganar y además puede ya instrumentar decisiones. Desde que empezó su primera administración se dieron pasos significativos: En 2009 quitó las restricciones para viajar y para mandar remesas. Hoy las remesas alcanzan los 3.5 billones de dólares. Se incrementaron individualmente de 500 a 2000 dólares trimestralmente. El turismo alcanzó un flujo de 2.8 millones de turistas en 2014. Ambos países colaboran estrechamente contra el narcotráfico y con los guardacostas.
A pesar de estas medidas, realmente no había avances en las relaciones de Estado a Estado hasta el 17 de diciembre y con las negociaciones desde enero. La séptima Cumbre de las Américas en Panamá y el saludo de Obama y Castro son clave para el futuro de esta relación, pero también para las Américas. Antes de la Cumbre, Obama tenía dos opciones: Mantener la relación como un asunto de política interna o aprovechar la oportunidad diplomática de instrumentar cambios de fondo. Optó por esta última.
El Congreso conservador lo presionó para confrontar a los Castro. Obama se decidió por el diálogo. Hoy lo reitera en Panamá. Ya Marco Rubio, cubano y republicano y, presidente del Comité de Relaciones Internacionales del Senado, amenazó con no aprobar ninguna propuesta para mandar un embajador a la Isla. De ahí que contar con el apoyo de un foro multilateral como la Cumbre de las Américas es otro paso que favorecerá el restablecimiento pleno de las relaciones. Además, desde la semana pasada se ha hablado de que Cuba dejaría de estar en la lista de naciones que fomentan el terrorismo. Ahora es ya este momento. El escenario de Panamá ha sido el mejor para fortalecer el acercamiento.
La relación con Alba, a pesar de la Cumbre, cambia también. En la medida en que se acerquen los cubanos a EU, su peso dentro del Alba se reduce. Esto conlleva un desmantelamiento de la fuerza del grupo ya que no solo eran la voz cantante sino que representaban la oposición al imperio. A diferencia de la Guerra Fría, el escenario actual nos presenta un contexto ajeno a ideologías, pero con intereses muy precisos como lo son la prosperidad, equidad, seguridad, el mercado y la competitividad. Los grandes empresarios se interesan en Cuba. Panamá es una Cumbre histórica desde la que el futuro se dibuja diferente. Más alentador. Retoma la diplomacia de pequeños pasos del Papa Francisco.