Wellesley, Massachusetts.- Todo empezó aquí, en este campus de construcciones góticas en las afueras de Boston (Massachusetts), unos años antes de conocer a Bill Clinton, su futuro marido y presidente de EU. En Wellesley, Hillary dejó de ser republicana y se convirtió en demócrata; su nombre salió por primera vez en los papeles; y, el 31 de mayo 1969, en el acto de graduación de su promoción, pronunció su primer discurso ante una audiencia de centenares de personas.
Ahora, profesores, alumnas y administrativos la veneran. Es una figura casi intocable. La exalumna con más éxito. La que, con su nombre, atrae a nuevos estudiantes y con la que siempre se asociará a este campus. La que aspira a ser, después de 44 hombres, la primera mujer presidenta de EU.
Wellesley, ahora como hace medio siglo, es un lugar especial, una isla donde las mujeres pueden educarse y liderar sin la sombra de la discriminación
“Pese a nuestras diferencias ideológicas, y pese a que discrepe en algunas cosas, es una mujer que ha logrado tantas cosas y ha hecho tanto por romper el techo de cristal que no puedo hacer más que respetarla”.
La estudiante Lizamaria Arias es miembro de la dirección ejecutiva del Partido Republicano en Wellesley. En sus primeros años aquí, Hillary Rodham fue la presidenta de las Young Republicans, la misma organización a la que pertenece Arias.
En un campus donde los progresistas son mayoría, Lizamaria, como Hillary en 1966, es una excepción. Ella dice que es republicana porque cree en la libertad del individuo para labrarse su propio camino.
¿Votaría por Hillary Clinton? “No estoy preparada para contestar. Pero sin duda lo consideraría”, responde. En tiempos de polarización política, encontrar en Estados Unidos a un republicano dispuesto a votar a Clinton es una anomalía. Sólo puede ocurrir en Wellesley.
Lizamaria Arias, nacida en 1995 en el estado de Maryland, es hija de un guatemalteco y una colombiana. Pertenece a la minoría latina, la más pujante del país con más de 50 millones en un país de más de 310 millones.
Es posible que, sin Hillary Clinton, Arias no hubiese estudiado en Wellesley. Explica que a los 16 o 17 años leyó ‘Historia viva’, sus memorias. Descubrió que la mujer que fue primera dama de EU en los años noventa, senadora y candidata a la nominación del Partido Demócrata en la década pasada y secretaria de Estado después, fue alumna de Wellesley y que Wellesley forjó su carácter.
Para las alumnas de Wellesley, Hillary Clinton es una personalidad cercana y remota, un personaje para los libros de historia. Cuando Bill Clinton juró por primera vez el cargo de presidente, faltaban dos años para que Lizamaria Arias naciese. Cuando Bill y Hillary abandonaron la Casa Blanca al final del segundo mandato, tenía seis años. El drama por las relaciones de Bill con la becaria Monica Lewinsky, la guerra de Irak, la derrota ante Barack Obama en la nominación demócrata en 2008, son recuerdos lejanos o episodios que ha conocido por los libros o por personas mayores.
Clinton es pasado. Y es futuro: la esperanza de que sea ella quien rompa el techo de cristal de la presidencia, este límite que a simple vista parece inexistente pero que ninguna mujer ha franqueado en este país. Sus años en Wellesley forman parte de la memoria de la institución. (Agencias)