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Crimen y Castigo

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DATO
Despacio que van de prisa

En la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México están muy felices porque juran que ya empezó la cosecha del “arduo trabajo” que ha hecho su titular, Eduardo Vázquez, desde su llegada en enero de 2014. A los funcionarios culturales capitalinos les ha tomado dos años y medio empezar a dar resultados. Menos mal que nuestra ciudad no tenía prisa, qué va, hubiéramos esperado otro medio año, total, qué tanto es tantito. Para que se dé una idea, el primer gran anunciotote es hoy: la inauguración del Faro de Aragón, un proyecto que inició desde 2009, échele cuentas; en esta ciudad vertiginosa alguien tiene que ir lento. Los otros magnos anuncios, dicen, tienen que ver con patrimonio y con cartelera digital. Están tan contentos, de veras, excitados, que hasta nos cuentan que andan por ahí diciendo que ya mero nacen sus “bebés”. Oh, ternuritas. Ya queremos conocer a los chamacos y, en especial, a los padrinos.
¿Veremos la colección de Ruth Lechuga?
Quienes recorrieron alguna vez los departamentos de la calle Pachuca, en la Condesa, donde la doctora Ruth D. Lechuga fue conservando su colección de más de 10 mil objetos de arte popular mexicano, mueren por saber cómo será el Centro de Estudios de Arte Popular Ruth D.
Lechuga que la próxima semana será presentado en el Museo Franz Mayer. Nos cuentan que el nuevo Centro se ha adecuado en la parte alta del museo y que se habilitó gracias a recursos que etiquetó la Cámara de Diputados. En la concepción del recinto, nadie lo pone en duda, ha sido fundamental el trabajo de la antropóloga Marta Turok, quien fue una gran amiga de la maestra de origen austriaco. Pero qué tanto estarán al alcance del público las miles de piezas —máscaras, textiles, miniaturas, juguetes, cerámicas, lacas— de la colección que la maestra formó durante años de viajes. ¿Las podremos ver?
Despacio que van de prisa
En la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México están muy felices porque juran que ya empezó la cosecha del “arduo trabajo” que ha hecho su titular, Eduardo Vázquez, desde su llegada en enero de 2014. A los funcionarios culturales capitalinos les ha tomado dos años y medio empezar a dar resultados. Menos mal que nuestra ciudad no tenía prisa, qué va, hubiéramos esperado otro medio año, total, qué tanto es tantito. Para que se dé una idea, el primer gran anunciotote es hoy: la inauguración del Faro de Aragón, un proyecto que inició desde 2009, échele cuentas; en esta ciudad vertiginosa alguien tiene que ir lento. Los otros magnos anuncios, dicen, tienen que ver con patrimonio y con cartelera digital. Están tan contentos, de veras, excitados, que hasta nos cuentan que andan por ahí diciendo que ya mero nacen sus “bebés”. Oh, ternuritas. Ya queremos conocer a los chamacos y, en especial, a los padrinos.
¿Difusión para El Caballito?
De nada ha servido que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) haya emitido una serie de recomendaciones al Gobierno de la Ciudad de México para el caso de El Caballito porque hasta ahora, nos dicen, ninguna de ellas se han tomado en cuenta. Haciendo valer los derechos culturales consagrados en el artículo 4º de la Constitución Política, algunos investigadores presentaron en 2013 una queja ante dicha instancia por los daños que sufrió la escultura de Manuel Tolsá. La resolución, nos cuentan, indicaba entre otras cosas que el gobierno local debía hacer una campaña de difusión mientras el monumento histórico permanezca cubierto. Esto implicaría poner a la vista de todo transeúnte cédulas o carteles informativos sobre la escultura y lo que le pasó. Pero es claro que hasta ahora no han hecho nada… ¿O será que la escena de la procesión en “Spectre”, filmada sobre Tacuba y donde se alcanza a ver la escultura —sin andamios ni mantas— cuenta como difusión?
Los diputados se truenan los dedos
Nos preocupan los viajes que harán los diputados de la Comisión de Cultura y Cinematografía a nueve ciudades del país entre el 30 de junio y el 29 de julio, para realizar las audiencias públicas en pos de crear la Ley General de Cultura, pues sólo tienen un ahorro de 250 mil pesos. Cómo van a sobrevivir con esos recursos ¿harán sus comidas en fonditas?, ¿viajarán por tierra a Monterrey, Chihuahua o Mérida? Porque los 250 mil pesos divididos entre los nueve foros representan apenas 27 mil 700 pesos en promedio. El presidente de la Comisión dijo que cada diputado moderador de cada mesa deberá gestionar recursos de los gobiernos para complementar los gastos, alimentos y traslados de los participantes que, por cada mesa, serán al menos 12, sin contar a los legisladores que están acostumbrados a mejor atención, pues reciben una dieta al mes de 73 mil 817 pesos, más 170 pesos diarios para comida y 45 mil 700 para asistencia legislativa.