Números Claros
La pandemia por Covid-19 no sólo está poniendo en riesgo la salud de millones de seres humanos en el planeta, sino también la salud política en numerosos países. Hoy un número cada vez más grande de Jefes de Estado y de Gobierno están siendo cuestionados por su gestión de la pandemia, por su reacción frente a la urgencia de su actuación y por el corte de las medidas económicas tomadas para enfrentarlo.
En muchos países occidentales, más que en Asia donde inició la pandemia, y en medio de la crisis sanitaria mundial que parece estar alcanzando su pico más alto, numerosos líderes mundiales, políticos y altos funcionarios de los gobiernos, están siendo cuestionados por los ciudadanos, por los medios nacionales y por sus adversarios políticos, cuestionando las medidas adoptadas y la lentitud de su reacción; exigiéndoles que rindan cuentas por la negativa de realizar pruebas a la población, por la falta de equipos y apoyos financieros a la iniciativa privada.
No es sólo en México donde se acusa al gobierno por la expansión de la pandemia, por la aplicación de medidas tardías, por la falta de pruebas a la población en riesgo, de equipos y máscaras. En países como Hungría, Filipinas, Rusia, China, Estados Unidos, Brasil, Reino Unido, España, Italia o Argentina, los Jefes de Estado y de Gobierno, son acusados de populistas y criticados por su gestión frente a una emergencia nacional de salud mundial.
El menosprecio a los efectos devastadores del Covid-19 sobre la población y el subestimar su impacto económico les está cobrando factura a muchos líderes políticos en el mundo, y seguramente en México también tendrá sus consecuencias. Es innegable que, la presunción del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y de su colega de Brasil, Jair Bolsonaro, sobre la capacidad de sus países para enfrentar el Coronavirus y minimizar sus peligros para la salud de los ciudadanos y de la economía, se está desmoronando frente al vertiginoso aumento de las víctimas y la parálisis económica.
Algunos analistas apuestan a que el “populismo” se convierta en la próxima víctima de Covid-19. En el caso de México, a pesar de las críticas de la oposición al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien desde un principio dejó en manos de expertos la puesta en marcha de las medidas necesarias para contener la pandemia del Covid-19, al señalar que no se podía lucrar políticamente con un tema tan delicado que no distingue ideologías, creencias religiosas ni clases sociales, el Comité Nacional para la Seguridad en Salud, integrado por expertos y científicos, es quien realiza el “análisis, definición, coordinación, seguimiento y evaluación de las políticas, estrategias y acciones en materia de seguridad en salud.”
El Comité Nacional para la Seguridad en Salud está conformado por las secretarías del Trabajo y Previsión Social, Turismo, Educación Pública, Comunicaciones y Transportes; por el IMSS, ISSSTE y los servicios médicos de SEDENA, SEMAR y Petróleos Mexicanos. Aunque esta fue una decisión correcta, las críticas siguen lloviendo sobre el presidente mexicano, pues la oposición no dejará pasar esta oportunidad para lucrar y acusarlo de no ser él quien aparezca al frente del Comité y quien informe a la población.
Como todos los países, en México el gobierno ha anunciado su Plan de Reactivación Económica, basado en la liberación de recursos presupuestarios y el no incremento de impuestos. Para ello el presidente anunció el uso del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios; la reducción del salario de subdirectores hasta el del presidente y la eliminación de aguinaldos; así como el uso de los recursos de los fideicomisos; la continuación de los proyectos de infraestructura y otras inversiones como la introducción de agua potable, pavimento, y construcción en las comunidades, a fin de reactivar el empleo.
El primer ministro de Francia, Édouard Philippe, señalaba a finales de marzo que lo peor de la pandemia llegaría en los primeros quince días de abril. No se equivocó el primer ministro francés, pues la fase 3 del contagio masivo parece estar llegando países como los Estados Unidos, donde ayer jueves tenían ya 356 mil 963 casos y 10 mil 539 muertos y Francia con 98 mil 10 casos y 8 mil 911 muertos; mientras que Italia, con 132 mil 547 casos y 16 mil 523 muertos sigue siendo el país que registra la mayor mortandad, pero ha sido superado por España en números de caos, con 135 mil 32 y 13 mil 169 muertos.
Si bien el gobierno de China es criticado hoy por no ofrecer datos verídicos; lo cierto es que, de acuerdo con la Agencia REUTER, presenta 81 mil 708 casos y sólo 3 mil 331 muertos, logrando la recuperación de 77 mil 84 personas infectadas. En tanto, México informaba al día de ayer lunes la existencia de 2 mil 143 casos y sólo 94 muertes, nada tan dramático como Brasil que tiene ya 12 mil 56 casos y 553 personas muertas.
Sin embargo, los desafíos políticos, económicos y jurídicos que enfrentan los gobiernos son muchos. Las demandas legales están aumentando en los países occidentales contra los altos funcionarios de los gobiernos por negligencia u otras razones; con lo cual, la unidad a toda prueba contra el Covid-19 es muy frágil y está poniendo en ridículo a los partidos de oposición, quienes intentan sacar provecho político de esta desgracia nacional y cada vez más tentados a pedir cuentas a los gobernantes.