- “A los primeros síntomas fui con un doctor, quien me recetó, por presunta gripe, ampolletas. No hicieron efecto”
“Por ser una persona necia y terca de que no debía salir de casa y porque no respeté las indicaciones de las autoridades de salud, me dio el Covid-19, gracias a Dios y a la Virgen me estoy recuperando”, expresó Juan Manuel Gutiérrez Barbosa, quien dio positivo al coronavirus, de acuerdo al resultado de fecha 24 de mayo del 2020.
Gutiérrez Barbosa, luego de haber estado internado en la Clínica 5 del IMSS en Tula, pidió a la ciudadanía no tomen a la ligera la pandemia y acaten todas las medidas de protección para evitar que se contagien.
Dijo que durante los seis días que permaneció internado en la Clínica del IMSS, pudo ser testigo de que los médicos, enfermeras y todo el personal, “se la rifan”, por lo que les agradeció a todos ellos, el amor a su profesión y dedicación con el que realizan su trabajo, salvando vidas sin importar poner en riesgo la suya.
AL PRINCIPIO DE ESTE MES, ERA UN HOMBRE INCRÉDULO
Juan Manuel narró: “Todo comenzó a principios de este mes, empecé a sentir un cansancio enorme, sin ganas de nada, a los diez días acudí a ver un doctor y me recetó ampolletas, por una posible gripe, me da tratamiento para tres días. Nada hizo efecto”.
Buscó otro médico y el mismo tratamiento, pero ahora ya tenía tos y sentía cuerpo fatigado, el miércoles 20 de mayo acudió al Hospital Regional en Tula, “donde me hacen una prueba de oxigenación, dando como resultado que no podía respirar por mí mismo”.
“Al ser derechohabiente del IMSS, me ingresan a urgencias. El doctor, al tener conocimiento de mi antecedente de diabetes, decide internarme y luego de colocarme la bata, me lleva a un área aislada. Ahí la enfermera me pone suero, oxígeno y una sonda en la parte intima, que me dolió bastante. En esos momentos entra un paciente en una camilla hermética, tosiendo exageradamente, lo meten en un cúbito. Lamentablemente pierde la vida”.
UN PALILLO LARGO EN LA NARIZ Y OTRO EN LA GARGANTA
Juan Manuel, entrevistado vía telefónica y mediante mensajes, por seguridad de ambos, y quien permanece en cuarentena en su domicilio, en completo aislamiento, recuerda que si hubiera hecho caso a las recomendaciones no estuviera sufriendo las consecuencias.
Continúa: “Me hacen la prueba para saber si soy portador del Covid-19. Es por eso que me meten un palillo largo en la nariz y otro en la garganta, posteriormente me meten en una camilla cerrada herméticamente, y me trasladan al área de hospitalización, llamada Covid-19.
“Veo a los doctores, doctoras, enfermeras, enfermeros y demás personal con su equipo cerrado completamente. Proceden a acostarme en la cama 31 y continúan con la oxigenación, el suero y medicamentos.
“Estuve varios días hasta que me quitaron el oxígeno, y al haber respondido mi organismo bien a todo el tratamiento, a pesar de mi padecimiento de diabetes, pero sobre todo gracia a los cuidados del personal médico, me dan de alta”.
LOS DOCTORES Y ENFERMERAS TAMBIÉN SUFREN
La recuperación de Juan Manuel tendrá que continuar en su domicilio donde, nos cuenta, permanece en una habitación, completamente aislado. No tiene contacto con la gente.
Dice que la experiencia de esta enfermedad que se vive a nivel mundial y que lo llevó a estar internado en un hospital, es horrible y que no desea que nadie la padezca, ya que durante su estancia en el IMSS vio cómo muchas personas no resistieron, a pesar de todo el esfuerzo del personal médico, “al que le expreso mi agradecimiento y reconocimiento porque en verdad se la rifan”.
Preciso que la gente debe creer que la situación es delicada y que todo el personal médico hace todo lo humanamente posible a pesar del riesgo y todas las molestias que les genera portar el equipo especial, ya que no pueden quitárselo en ningún momento de su jornada de trabajo y eso los obliga a que no puedan tomar agua, no van al baño, no comen, no tienen comunicación, debido que, al igual que los pacientes, están aislados.
El tulense Juan Manuel Gutiérrez insistió en que la gente debe acatar las medidas sanitarias. Dijo que si bien existe la necesidad de llevar el sustento a casa, la vida no tiene precio.
“Prefiero comer una tortilla con sal a que me metan en una gran bolsa de plástico negra. Las vivencias son fuertes. Durante esta experiencia, en seis días, vi pasar 12 personas ya sin vida”.
Al finalizar la charla Gutiérrez Barbosa, quien siempre ha sido un hombre rudo, fuerte y entrón, reveló que luego de esta amarga experiencia “la más dura de mi existencia, porque no se me borrará de la mente”, valora la vida y le pide a la gente que no juegue con su vida, que el Covid-19 existe y que se le debe tener respeto y miedo a la enfermedad.