- Entre las víctimas, 16 alumnos y dos profesoras alemanes que habían participado en un intercambio con el Instituto Giola de Llinars del Vallès
Ruth Aixandri se levantó ha muy temprano ayer para dejar a una niña de 14 años a las 6.00 en la estación de tren de Llinars del Vallès (Barcelona) camino del aeropuerto del Prat. Junto a la pequeña, iba otro grupo de 15 niños alemanes. Todos procedentes de Haltern, un pueblecito a unos 90 kilómetros de Düsseldorf. Todos de regreso a sus casas, junto a dos monitoras. Habían pasado una semana en Llinars del Vallès (Barcelona), repitiendo un intercambio anual entre estudiantes de 4º de ESO de un centro educativo de ese pueblecito alemán y el instituto catalán Giola. Todos, como la niña acogida por Ruth, habían pasado esos siete días en casas de familias del municipio catalán, como meses antes hicieron sus hijos en Haltern.
Lo que Ruth no podía imaginar es que el viaje que esa niña y sus compañeros emprendían la mañana de ayer terminaría en una gran tragedia. Las noticias iban llegando con cuenta gotas, pero pronto los telediarios y las radios informaban del accidente del avión en los Alpes franceses. No se contemplaban supervivientes. La consternación se apoderaba de todos esos padres y madres que durante una semana acogieron y cuidaron de esos niños. La angustia invadía un centro educativo que a estas horas aún permanece mudo, en estado de shock. El padre de Ruth, el concejal de Hacienda e Interior del ayuntamiento de Llinars del Vallès, Josep Aixandri, transmitía el desconcierto: “Son incapaces de articular palabra y han delegado todo esto en nosotros”.
Dieciséis de los pasajeros del avión que se estrelló ayer en los Alpes franceses cuando cubría la ruta entre Barcelona y Düsseldorf eran alumnos alemanes que regresaban a su país tras haber participado en un intercambio escolar de una semana en el Instituto de Educación Secundaria (IES) Giola, de Llinars del Vallès. Les acompañaban dos profesoras.
Los estudiantes españoles de este instituto que ha compartido esta última semana con las víctimas del accidente aéreo han encajado la noticia con “extremo pesar. El impacto ha sido muy fuerte. Piensa que durante una semana han estado juntos las 24 horas”, dijo Rosa María García, profesora del instituto, cuyo claustro se reunió para analizar la situación. Jordi Mola, también profesor del Giola, dijo que tras recibir la trágica noticia, a la que aún no pueden dar crédito, “se han suspendido todas las actividades”. (Agencias)