Momia azteca
Navegando por Youtube nos encontramos con un clásico fantástico del cine mexicano que no conocíamos, La momia azteca de Rafael Portillo.
Para nuestra sorpresa nos enteramos que se trataba de una trilogía filmada en 1957 que incluía La maldición de la momia azteca y El robot humano.
Los guiones de Guillermo Calderón y Alfredo Salazar narran la historia del doctor Eduardo Almada (Ramón Gay, tres años antes de ser asesinado), un eminente científico que sostiene la teoría que mediante el hipnotismo puede acceder a las vidas pasadas de las personas.
Hipnotiza a su novia Flor (Rosita Arenas) quien fue la princesa azteca Xóchitl y que fue sacrificada por sus relaciones con el guerrero Popoca (Angel Di Stefani).
Para demostrar su teoría, localiza en Teotihuacán un pectoral y un brazalete de oro, que revelan la localización del tesoro azteca, y que es codiciado por el doctor Krupp (Luis Aceves Castañeda).
Pero la momia se lo impide -de ahí la maldición- y que para la tercera parte, el científico se tarda cinco años en construir un robot que la derrote, cosa que afortunadamente no ocurre.
El éxito de la primera se puede explicar por su originalidad, más que por su supuesto rigor científico –hubo asesores sobre hipnotismo- y por el afán de rigor histórico con bailables aztecas de Stella Inda.
Pero eso se fue diluyendo en las secuelas. En la tercera que se estrenó solamente en un cine de barrio, se utilizaba gran parte del pietaje anterior y lo más divertido era ver que el supuesto robot, un torpe hombre de hojalata, fue construido por Viana y compañía, una desaparecida tienda de electrodomésticos.
La momia azteca resulta pues un clásico del cine fantástico, que cae en el campo de las ridículas máscaras y los chafas robots.