Los sufridos empresarios, piden contener salarios
El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) urgió llevar a cabo políticas públicas emergentes para enfrentar la desaceleración del crecimiento económico del país en 2017, entre estas, programar con “cuidado” el aumento a los salarios y propiciar los financiamientos de la banca comercial y de desarrollo.
El alto endeudamiento del país, el aumento en el déficit de la balanza comercial, la debilidad económica mundial y el “factor Trump”, son temas que, combinados, impedirían un crecimiento superior al 2 por ciento en 2017, lo que afectará el empleo y el bienestar de las familias, explicó Juan Pablo Castañón, presidente del CCE en un mensaje.
Por ello, consideró fundamental llevar a cabo “acciones emergentes” y planteó una serie de lineamientos que pueden “producir efectos rápidos en materia de inversión y de empleo”.
El CCE propuso que en el campo laboral, se requiere un programa integral de desarrollo del capital humano, con énfasis en la capacitación, “en balance adecuado con el tiempo familiar”, y “programar cuidadosamente el incremento a las remuneraciones en el tiempo, con el objetivo de que sea el poder adquisitivo el que crezca, más que los sueldos nominales”. Es preciso, dijo Castañón, evitar medidas, políticas o prácticas inflacionarias.
Propuso la reducción paulatina de la deuda con relación al Producto Interno Bruto para tener un plan fiscal, en su recaudación y su aplicación, que sea viable en el entorno fiscal ideal en el 2020.
Castañón destacó también que los programas sociales dejen de ser “clientelares” y se orienten a crear una infraestructura física e intelectual productiva; ejercer sin demora el gasto público y aplicarlo en infraestructura; dar más flexibilidad a las asociaciones público-privadas; y asegurar un financiamiento real, competitivo y accesible, para las pequeñas, medianas y grandes empresas de todos los tamaños.
Recomendó que cuidar los niveles de las tasas activas y parámetros de otorgamiento de crédito de la banca de desarrollo; combinar programas de financiamientos de banca de desarrollo y banca comercial; establecer una política de estímulos fiscales con un efecto inmediato; mayores esfuerzos de recaudación en las entidades federativas y municipios, y acelerar los procesos de contabilidad gubernamental.