
RELATOS DE VIDA
Aún somnolienta, pero con esperanza y fe que tendría un día productivo para obtener dinero y llevar la comida a la mesa, Sonia se levantó para empezar a preparar tortas y salir a venderlas por las calles más concurridas de su comunidad.
Todavía era temprano, tanto que alcanzó a observar el efímero encuentro entre el sol y la luna, y motivarse para las labores del día, y prepararse para la caminata para ofrecer sus productos.
Su jornada pintaba para ser buena, a las pocas cuadras de iniciar su andar logró vender cuatro tortas, dos cuadras más adelante le compraron cinco más, y su canasta solo mostraba seis.
Siguió caminando pero por más que las ofrecía, nadie compraba, incluso algunos ni respondían al ofrecimiento, su cuerpo ya cansado por las dos últimas horas pocas productivas, descansó en unas bancas frente a la entrada de una escuela.
Después de 10 minutos de reposo, prosiguió con la encomienda ofreciendo las tortas que le quedaban a los estudiantes, pero el esfuerzo fue en vano, hasta que una jovencita se acercó a comprarle dos tortas, y Sonia con ojos cristalizados sonrió con profundo agradecimiento.
La jovencita, luego de su compra caminó hacia su casa, pensaba comer una en el trayecto y la otra la guardaría para cenar, pero a medio camino, encontró a dos niños que detuvieron su andar para solicitarle algunos pesos para comprarse algo de comer. Al verlos desamparados y hambrientos, les entregó las dos tortas.
Los niños agradecieron el gesto, y sin dudar comenzaron a disfrutar de las tortas, sentados en la calle; cuando estaban a punto de terminar de terminar la comida, un perrito lastimado se acercó y con tiernos gestos pedía algo de comer, los pequeños no lo pensaron y le dieron lo que les quedaba del alimento, el can comió agradecido y siguió su camino.