La cantante estadounidense Britney Spears luchaba desde hace años por independizarse de su padre, Jamie Spears, quien, hasta ayer, estuvo bajo control de su carrera y de su vida personal durante la última década, con la excusa de que la estaba protegiendo por sus problemas de salud mental. Ahora, la Justicia falló a favor de la cantante.
Desde hacía 13 años, el padre de Britney Spears tenía todo el control sobre su patrimonio, es decir, sobre una suma de dinero de más de 60 millones de dólares. La jueza del caso, Brenda Penny, estableció que se hará “una transición lógica, razonable y orgánica” hasta que le den su libertad completa. Mientras tanto, se le anuló el poder a Jamie que le permitía acceder a todo el dinero de su hija y Jodi Montgomery, persona elegida por Britney, estará a cargo de ella por un tiempo.
“Él debe ser suspendido desde hoy (ayer) y el 12 de noviembre, dejará de ser totalmente su tutor legal. Cada día que pasa con él como tutor, cada día y cada hora le causa angustia y dolor a su hija. Su padre no hace nada, no es un gerente de negocios o de talentos, es abusivo, cruel y tóxico, toma más dinero de su patrimonio cada mes del que él le permite tener”, había expresado Mather Rosengart, el abogado de Spears.