Las comparaciones duelen, incomodan, pero a veces son necesarias. Brasil ha alcanzado la cifra récord de 62.517 asesinatos en 2016. Y aquí la terrorífica comparación: como si en el estadio Mineirao del Cruzeiro (Belo Horizonte), cayera una bomba y no dejara supervivientes.
El Instituto de Pesquisa Económica Aplicada y el Forum de Seguridad Pública utilizaron este símil para llamar la atención de las autoridades brasileñas sobre los últimos datos del Atlas de la Violencia de 2018. Si queremos hacer el número todavía más cercano, imagínense la misma situación en el Wanda Metropolitano con el aforo casi completo.
Por primera vez la tasa de homicidios de Brasil alcanza los 30,3 por cada 100 mil habitantes, treinta veces más que la tasa europea. Las cifras podrían ser más altas, alerta el estudio, ya que no se suman las muertes por “causas indeterminadas”, especialmente las provocadas por armas de fuego que esconderían, según los investigadores, más asesinatos.
Siguen las comparaciones. Entre 2006-2016 se produjeron 553 mil homicidios en el gigante del Sur, lo que equivale a 153 asesinatos diarios.