Con la guardia en alto, pies ligeros pero firmes sobre la lona y la determinación en sus miradas suben al cuadrilátero: Jazmín, Idalis y Areli para un día más de entrenamiento, un paso más para lograr sus metas, un golpe más para derribar el muro del prejuicio que pesa sobre las mujeres en el mundo del boxeo.
Boxeo ¿Cosa de hombres?
Para las hermanas Jazmín e Idalis Fragoso y su amiga Areli Vázquez, no fue tarea fácil convencer a su familia y amigos de que el boxeo era su pasión, fueron tachadas de locas por elegir un deporte “de hombres”, por correr el riesgo de ser golpeadas, de parecer poco femeninas o del qué dirán de la gente.
Idalis de 16 años fue la primera que escogió hace tres años tomar los guantes, subir al encordado y luchar por aquello que le hace feliz y motiva a seguir adelante, después de tantos años de entrenamiento en septiembre irá a su primera competencia en el Festival Olímpico, donde espera lograr mínimo el bronce para Hidalgo.
Jazmín, por otro lado, lleva un año y medio en el pugilismo donde cosechó una medalla de bronce en el Festival Olímpico Estatal de Boxeo celebrado el año pasado, al inicio no esperaba llegar tan lejos en su primera competencia; sin embargo, con el resultado se ha puesto como meta traer medalla de plata u oro el próximo abril durante los selectivos regionales.
Areli con dos años y medio de entrenamiento sigue en la búsqueda de representar al estado en las competencias regionales y nacionales, sabe que el camino no es fácil, pero tiene confianza en que su entrenamiento así como el fogueo serán la clave para lograr sus sueños.
Los entrenadores Daniel Campero Ortega y Pablo Hernández Bautista iniciaron la escuela de boxeo municipal hace 10 años en las calles de la colonia La Providencia en Mineral de la Reforma, Hidalgo; los logros que han alcanzado en su mayoría fueron y son a través de los puños de las mujeres, como la medalla de bronce en el Nacional de Puebla con Kenia Arce, medalla de plata en el Festival Olímpico del 2018 con Fernanda Cruz quien también fue preseleccionada nacional para los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla, Colombia del año pasado, sin embargo por una lesión en la cintura no pudo participar, Mitzi Morales Piedras con medalla de plata en las competencias nacionales, Daniela Herrera Flores quien disputará una medalla en el próximo festival y Diana Ávila, sin dejar a un lado a las hermanas Fragoso.
Para el entrenador Pablo, la sociedad debe ampliar su mente para derribar los estereotipos que hay en el boxeo femenil, ya que el deporte no debe tener géneros, a su vez el profesor Daniel menciona que la disciplina y la constancia son las cualidades que distinguen a las mujeres de los hombres en el boxeo y no la parte física como erróneamente se llega a creer.
“Ves a mi mamá aquí apoyándote te conozca o no, dando lo mejor de ella para animarte, porque se dieron cuenta de que esto nos apasiona y que estamos prosperando” menciona Idalis sobre el cambio de mentalidad de sus familias que va mejorando junto a ellas.
Sobre la convivencia con sus compañeros varones destacan que es muy buena pues las consideran como su segunda familia, por lo tanto siempre se están apoyando para que todos mejoren y aunque en algunas ocasiones las ven como hombres, ellas buscan hacerlos entender que todos tienen un lado masculino como femenino y que como mujeres tienen el mismo derecho que los hombres a practicar cualquier deporte y sobre todo a cambiar el mundo.
“Aquí abajo se gana la pelea, allá arriba del ring recogen su medalla o trofeo”
Estas tres boxeadoras han sacrificado amistades, tiempo de familia e incluso relaciones sentimentales por subir al ring, escuchar el sonar de la campana y acertar el mejor golpe que les permita cumplir sus sueños, en muchas ocasiones la gente que las rodea no comprende porque prefieren el box que la vida de un adolescente normal, pero para Areli, Idalis y Jazmín es un sentimiento indescriptible que llega a ti una vez que te pones los guantes y cruzas las cuerdas del cuadrilátero, aquel sentimiento de que todo el trabajo valió la pena por hacer lo que amas.
Daniel Campero Ortega sabe que no es fácil para las mujeres entrar al mundo del boxeo, pero gracias a la presencia de boxeadoras a nivel profesional es que hay un mayor interés y confianza para ingresar a este deporte de contacto; la violencia intrafamiliar o los problemas con alguno de sus padres son los principales motivos por los que llegan las chicas a entrenar, sin embargo, el maestro Campero busca canalizar la furia e ira que sienten para que no solo se desarrollen deportivamente sino también en el plano emocional y con el paso del tiempo busquen enfrentar sus problemas internos con la misma inteligencia con la que asestan un golpe a su rival, como entrenadores no buscan fomentar la violencia, sino darles herramientas para romper el círculo.
Lo más difícil de enfrentar en este deporte para las tres boxeadoras es la derrota, que no implica el caer ante el rival sino caer ante ellas mismas, el saber que pudieron tirar un golpe más arriba o con la mano izquierda en lugar de la derecha, el moverse de una manera distinta o el haber entrenado mucho más. La derrota les implica tiempo lejos de quienes aman o el quedarse solas mientras los demás van a competir como el caso de Idalis, quien el año pasado tuvo que ver irse a su hermana Jazmín a competir, no poder estar con ella antes, durante y después de su pelea para hacerle sentir su apoyo, debido a que los boxeadores pueden parecer fuertes todo el tiempo pero en realidad son más complejos.
Sin embargo, estas tres luchadoras no se rinden por alcanzar sus sueños de convertirse en boxeadoras de talla internacional y buscan ejemplo en grandes figuras del boxeo en México como: Mariana “La barbie” Juárez, Saúl “El Canelo” Álvarez, “La pequeña” Pérez, Jackie Nava o Érik “El terrible” Morales. Y buscan que las chicas interesadas en practicar cualquier deporte que se considere “no apto” para las mujeres, dejen atrás los comentarios de la gente para luchar por lo que importa sus sueños, así como ellas hacen día a día una vez que dejan los guantes, doblan las vendas y cruzan el umbral del gimnasio.