¡Arriésgate!

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¡Arriésgate!

Pido la palabra

Seamos prudentes, pero no perdamos el ánimo; hacer las cosas sobre las rodillas ocasionalmente nos dará un resultado positivo, y tal vez por ello creamos que estamos tocados por los dioses y hacemos las cosas al “ahí se va”, asumiendo que la energía del universo siempre nos favorecerá para enderezar nuestro árbol torcido; pero no siempre será así, las cosas no se dan por mera suerte, no nos llega el éxito por ser los ungidos del universo, la era mesiánica no debe ser parte de nuestra agenda.

El éxito debemos trabajarlo, lentamente, gozando cada paso que demos en su consecución, y sin llegar al grado de masoquismo, disfrutar hasta nuestras derrotas, pues en ellas encontraremos las grandes lecciones para nuestra vida.

La vida apresurada de esta época que estamos atravesando, no nos permite encontrarle sentido a lo que hacemos, nos estamos automatizando a tal grado que le estamos perdiendo el gusto a los pequeños detalles, es más, a veces ni siquiera reparamos en la existencia de esos detalles.

Algunos ni siquiera se dan cuenta que la vida es un proceso en donde se exige mucha voluntad y un involucramiento directo de todos los que queremos salir del agujero de la mediocridad; a lo largo de esta profesión de vivir, me ha tocado encontrar un sinfín de personalidades, desde aquellos que lo que quieren lo buscan en cualquiera de los caminos posibles, es decir, alguno trabajan para obtenerlo, y otros, siguen el camino truculento de arrebatar a los que ya lo lograron, este último modo a través de la ilegalidad del delito.

Pero un tercer grupo, ni para un lado ni para otro, esperando con la mano estirada a que el gran espíritu los ayude en su floja travesía; en estos casos, no sé qué resultado positivo pueda esperar; ilusos que no pasarán del corredor, sirviendo siempre de tapete en la ocasión del patriarca en turno.

No olvidemos que la energía del universo está a disposición solo de aquellos que hayan cubierto tres requisitos indispensables: Ser, Querer y Decidir.

Ser: saber quiénes somos, entender nuestras limitaciones y trabajar con ellas, convirtiendo nuestras debilidades en fortalezas, aún en contra de todos aquellos que al no estar a gusto ni siquiera consigo mismos, se dedican a jalar al que intenta salir del frasco de la mediocridad.

Querer: factor fundamental en el proceso de crecimiento personal; sin voluntad difícilmente podremos avanzar; para algunos, la cama es su principal enemigo y sin embargo la abrazan como su salvación ocasional, sin darse cuenta que el camión de las oportunidades pasa a las cinco de la mañana.

Decidir: tomar decisiones, arriesgarse, ser nuestro propio líder y no estar sujetos a que otros decidan por nosotros; si no tomamos nuestra vida en nuestras propias manos, lo lamentaremos con el tiempo, pues siempre estaremos sujetos a la suerte, o, que ese “ahí se va”, eventualmente nos ayude a sacar la cabeza de la sumisión en donde nos hemos colocado; por ello te digo, no tengas miedo, equivócate actuando, tu futuro te lo agradecerá.

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.