
Pido la palabra
Los vicios de la conducta humana, aquellos cuyo único fin es encontrar el beneficio personal a costa de lo que sea, aún hiriendo física o emocionalmente a otras personas, esas perversiones de lo moralmente aceptado, las podemos encontrar en todos los tiempos, en todos los estratos sociales, en todos los lugares, aún los más inimaginables, incluso puede haberlos en nuestras propias familias, basta abrir los ojos a la realidad y no dejarnos llevar por los sentimientos que todo lo justifican, y nos daremos cuenta que siempre estaremos en medio de una lucha de contrarios, una lucha entre lo aceptado y lo rechazado socialmente, una lucha entre el bien y el mal.
Dice un refrán popular que “el que no transa, no avanza”, entendido el concepto de “transar” en su acepción negativa, no de negociar, sino de aprovecharse del error de los demás para utilizar en su beneficio todos los recursos habidos a su alrededor, no importando si con esa acción dolosa provocará algún tipo de quebranto a la persona engañada; en nuestras legislaciones penales a esto se le llama acción fraudulenta.
Nuestro entorno, frecuentemente se ve invadido por gente que solo se levanta pidiendo al cielo que ese día se encuentre con alguien un poco más tonto que él, pero en esta filosofía de vida simplemente se refleja el espíritu fregativo de muchas personas que de mala fe esperan el momento oportuno para ponerle zancadillas a los demás y con ello obtener para sí algún beneficio o recompensa.
Lo lamentable de esas acciones fraudulentas es que por lo general se observan en personas que se supone tienen como obligación y responsabilidad el cuidar de nuestros intereses. Citando a un personaje de la polìtica mexiquense, quien dijo que “un político pobre es un pobre político”, creo que sin mayor explicación queda más que entendido el panorama moral de ese axioma político.
Adagio que, por desgracia, es lo que motiva a muchos líderes para sacrificarse con la representación de las multitudes, pues ya saben que siempre habrá una recompensa a esas noches de desvelo, quizá alguna candidatura, quizá el perdón de alguna acción penal, quizá el evitar que ya no lo estén chamuscando en la hoguera de videos o audios comprometedores.
Y como esos botones de muestra, tenemos varios que siguen dejando lugar a muchas dudas y con ello acrecentando la mala fama de los políticos, quienes cada día nos hacen sentir más engañados, pues como se dice una cosa, también se dice otra, sobre todo cuando de repente cambian de opinión.
Estos engaños, bien que mal los podemos ponderar y en su oportunidad hasta castigar en el momento legal que para tal efecto nos hemos otorgado a través del ejercicio de voto. Por lo que, todos aquellos que pretendan jugar con los intereses de sus representados, deberán tener mucho cuidado con la limpieza de sus manos, pues el pueblo ya se cansó de tanta transa y se aprecia que ya no está dispuesta a seguir siendo el juguete de los caprichos de sus líderes.
Como ciudadanos, es nuestra obligación y más que eso, una necesidad social, el conducirnos dentro de los cánones de la honestidad, pues solo ésta nos permitirá una convivencia que no nos lleve a estar cuidándonos los unos de los otros, más bien, la premisa deberá ser “cuidarnos y ayudarnos los unos a los otros”, cualquier momento es el mejor momento para llevarlo a la práctica, no desaprovechemos la oportunidad de ganar más amigos, ello es mucho mejor que engañar a los amigos.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está