Y de repente empieza a salir la porquería de cualquier piedra que se levante, y para detener la caída en picada, hay que aventar al circo a uno que otro mal parado para que lo destrocen los leones; la gente quiere ver sangre y hay que darle un poco de ella para saciar su sed.
Si ese es el camino, creo que se están equivocando, no se trata solamente de perseguir al gato para desviar miradas, en efecto, debemos estar con un ojo al gato y el otro al garabato.
Es el año de Hidalgo para muchas administraciones estatales y municipales en toda la República; a agarrar lo que se pueda para no irse con las manos con espacios todavía vacíos, aunque los bolsillos ya los lleven llenos.
Patético lo que está ocurriendo con el cierre de muchas administraciones gubernamentales, algunos se están cubriendo las espaldas para no ser perseguidos por sus corruptelas cometidas en el ejercicio de su encargo; otros, tratar de convencer a los ciudadanos de que han sido la mejor administración de la historia, la más honesta, la más humana. Pero ni unos ni otros lograrán cambiar lo negro de su pasado. ¿Cuáles son peores?.
Los corruptos deben pagar sus delitos, el pueblo no les confió la función para abusar de la misma; que extraño que los funcionarios a quienes se les critica por la realización de obras, “casualmente” sean propietarios de alguna constructora, o familiares de los propietarios de éstas. Es obvia la relación de interés en estos casos de corrupción.
Por otra parte, los seudo honestos y chambeadores, los que de última hora andan bastante apurados terminando lo que no hicieron los últimos tres años de su administración, en realidad solo es pose, tratando de cerrar bien lo que por años hicieron mal; gobiernos que se les identifica por sus yerros y el dispendio; ahora salen con que sacrifican sus foros de lucimiento para no gastar y encauzar ese dinero para obras; ¡que bonitos funcionarios!, ¿acaso con esos actos de contrición pretenderán borrar la pésima calidad de sus obras y lo escabroso de su administración?.
Ni uno ni otro debe ser perdonado, cada cual debe recibir el segundo castigo; ya el primero lo recibieron en el momento en que el electorado se manifestó en las urnas y mandó al diablo a la continuidad partidista; no se trata solamente de buscar la sangre de la venganza, si así se entiende reitero que nos estamos equivocando, se trata de que nuestros representantes entiendan que con el ciudadano ya no se va a jugar, ya nos enteramos que somos los patrones y ellos nuestros empleados y por lo tanto no se nos debe engañar.
Por ello, deben tener mucho cuidado y no aprovechar este año para retacarse sus bolsillos todavía más, a quien le quede el saco que se lo ponga y una disculpa para los honestos que sí los hay. Este año ni ningún otro deben ser el año de Hidalgo.
Las sanciones deben servir de escarmiento para todos los que ejerzan una función pública, ¿quién sigue?, sencillo, aquellos que no sepan actuar con ética y con compromiso de servicio, sea quien sea; no queremos servidores públicos corruptos, tampoco legisladores agachones que solamente se subordinen a las órdenes de sus “jefes fácticos” en las bancadas partidistas o ejecutivos de cualquier nivel.
Queremos funcionarios que funciones y servidores que sirvan, de otra forma, estamos mejor solos que mal acompañados.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está
Miguel Rosales Pérez