Estimados amigos, con el gusto de siempre saludandolos desde estas páginas de Plaza Juárez. Hoy se celebra el septuagésimo segundo aniversario de la Inauguración de la Monumental Plaza de Toros México, de la muy Noble y Leal Ciudad de México, el coso taurino más grande mundo y hoy por hoy Catedral del Toreo en América Latina.
La historia de la edificación de este magno escenario taurómaco sobrepasa lo imaginable, sobre todo al haber sido realizada la mitad de la obra veinte metros bajo el nivel de la calle, adaptando el proyecto a las profundas excavaciones de lo que fuera la ladrillera “La Guadalupana”, ubicada en terrenos del Rancho de San Carlos, cercanos a la ex hacienda de San José, actualmente las confluencia de las Colonias San José Insurgentes, Noche Buena, Ciudad de los Deportes, Nápoles y Mixcoac, a iniciativa del Lic. Neguib Simón Jalife, como parte del proyecto para crear la que sería “Ciudad de los Deportes” desarrollo que contaría con albercas, frontones, arenas de boxeo y lucha, cines, restaurantes, boliches, etc., en tanto otra parte de los terrenos se fraccionarían para construir casas y edificios.
El domingo 04 de enero de 1942 se publicó la convocatoria en la que se invitaba a participar a arquitectos con proyectos “para la construcción de una nueva plaza de toros, en Insurgentes”; agregaba que “dicha plaza será grandiosa, con cupo para más de 35 mil espectadores, y dotada con todo el confort y todas las comodidades posibles. Queremos que sea la mejor del mundo”.
Para el mes de mayo del mismo año fueron publicadas las fotografías de los cinco anteproyectos en los semanarios taurinos “Arena”, que dirigía el Dr. Alfonso Gaona, y “El Redondel”, informándose que los premios a dichos proyectos serían entregados, en breve, firmando el acta respectiva los empresarios Emilio Azcárraga Vidaurreta, Amado Simón y Anacarsis H. Peralta.
Fue hasta el día 28 de abril de 1944 cuando el Lic. Javier Rojo Gómez, orgullosamente oriundo del estado de Hidalgo, quien se desempeñaba como Regente de la Ciudad de México en aquella época, colocó la primera piedra de la ya denominada “Ciudad de los Deportes”, que de acuerdo con el proyecto del Ing. Modesto C. Rolland contaría con un frontón para Jai-alai con cupo para 7 mil espectadores; una arena para boxeo y lucha libre para 14 mil; un campo de fútbol para 60 mil; una plaza de toros para 45 mil, así como frontones al aire libre, cuarenta mesas de tenis, una alberca olímpica y otra de gran tamaño con playa artificial y oleaje provocado por un complicado mecanismo; restaurantes, cines y amplios lugares para estacionar más de 2 mil automóviles.
Don Neguib Simón comenzó su ambicioso proyecto con la construcción de la Plaza de Toros y el estado de fútbol, siéndole imposible continuar con el mismo por haberse descapitalizado al destinar toda su fortuna en la inversión de esos dos primeros inmuebles. Sin socios, y siendo un hombre emprendedor como era, continúo solo en la aventura por lo que debió vender sus fábricas, de focos “Solar” y de navajas “Ala”, entre otros negocios.
Finalmente concluida la Monumental Plaza de Toros México es una magnifica y colosal obra monolítica (al estar vaciada en concreto premezclado), adornada con conjuntos escultóricos, realizados por el escultor valenciano Alfredo Just, que reproducen a los más famosos toreros de la historia, sobresaliendo de entre todos ellos el titulado “El Encierro” colocado encima de la arcada del acceso principal a la Plaza, integrado por un lote de toros bravos que es conducido por un jinete auxiliado por cabestros, sin duda una bella obra de arte.
Finalmente el martes 05 de febrero de 1946, se celebró la Corrida de Toros inaugural con un cartel de polendas integrado por Luis Castro “El Soldado”, Manuel Rodríguez “Manolete” y Luis Procuna con un encierro de la ganadería zacatecana de San Mateo, propiedad en aquella época de Don Antonio Llaguno Ibargüengoitia registrándose un lleno hasta la bandera.
Esta tarde en la celebración del 72 aniversario de la bella Monumental, partirán plaza el poblano Jerónimo, Sebastián Castella de Francia, el hidrocálido Joselito Adame y el peruano Andrés Roca Rey, con un precioso encierro de la dehesa de Jaral de Peñas propiedad de Don Juan Pedro Barroso, cartel que no tiene desperdicio y que, ojala, repitiera el lleno de la inauguración.
Aunque en América, y la propia República Mexicana existen plazas más longevas que la “Monumental Plaza de Toros México”, ninguna tiene mayor representatividad ni importancia para el mundo taurino.
Por ahí nos vemos ENTRE EL CALLEJÓN Y EL TENDIDO si Dios lo permite.