CINE DE MAÑANA
Otro de los filmes recomendables de la LVIII Muestra internacional de Cine, que se lleva a cabo este mes en el teatro Guillermo Romo del Vivar, es Hagen y yo, quinto largometraje del cineasta húngaro Kornel Mundruzco, a quien ya conocíamos en estos certamenes gracias a filmes anteriores como Delta y Dulce hijo, una libre adaptación de Frankestein.
En esta ocasión este cineasta nacido en Godoll en 1975 parte de un guión suyo y de Kata Weber, que está lejos de los almibarados retratos perrunos al estilo de Marley y yo o de Siempre a tu lado y que tiene un inicio escalofriante con la pequeña Lili (la portentosa Zsoffia Psotta) huyendo de una jauría de perros.
En un largo flashback nos enteramos de que esta pequeña se ha encariñado con su perro Hagen.
Pero su madre divorciada parte de viaje y la deja con su padre Daniel (Sandor Zsoter), que no es fanático de los animales, sobre todo cuando se entera de que tiene que pagar un impuesto por Hagen.
Sin el menor miramiento lo abandona, y lo encuentra un viejo, que de inmediato lo vende a un tipo que entrena perros de pelea, al estilo de Amores perros de Alejandro González Iñarritu.
Hagen se convertirá en un can asesino que lucha por su vida.
Mundruzco convierte el relato en apariencia inofensivo, en una parábola de la sociedad húngara actual.
Feher isten resulta pues un estremecedor relato, que mezcla la fantasía y la denuncia social, y que tampoco hay que perderse.