PEGARLE AL PRESIDENTE, SE VE QUE ES BUEN NEGOCIO
EL PRI DEBE REACCIONAR, PORQUE EL 2018 ESTÁ CERCA
Pegarle al Presidente Peña Nieto se ha convertido no sólo en actividad que se supone “normal” en los partidos de oposición, sino en un negocio de seudo intelectuales que desde el episodio de los libros en Guadalajara, persiguen al presidente para exhibirlo como ignorante, poco preparado y casi iletrado, que al lado de los genios como ellos, no tiene nada que hacer, y menos si tiene una licenciatura “hechiza” que en nada se parece a sus títulos de Harvard o doctorados, como intentó demostrar, en un trabajo lleno de resentimiento, Carmen Aristegui, una de las cazadoras de Peña Nieto, que además tiene todo el derecho del mundo, en su libertad de expresión, de proceder como mejor le plazca, como a mi de opinar lo que quiera de sus puntos de vista, que para empezar, nunca aceptaré como dogmas, sino como opiniones y nada más, por más que sus adoradores quieran convertir en verdades absolutas lo que para este pobre opinador no son más que piedras de una señora enojada.
Pegarle al Presidente viste, da carácter de valentía y de fuerza, y con toda seguridad otras ventajas, porque los abanderados de estas actitudes no viven mal sino que, por el contrario, se sabe que no cobran nada mal en sus conferencias donde hacen lo mismo: golpear al Presidente y su administración, porque desde su punto de vista, nada funciona y al país se lo está llevando el diablo.
Hay otra señora que desde que Dios amanece, se dedica con todo un equipo de colaboradores, o por lo menos eso parece, a rastrear todo lo que se dice en contra del Presidente, o lo que se opina o que interpreta como fallas o errores, para atizarle bien y bonito TODOS LOS DÍAS, en una actividad que debe ser productiva, además de crearle fama de líder de opinión, hasta el grado de casi llevarla a buscar puestos de elección popular sólo porque es anti Peña de todas las horas de la semana.
Está en su derecho de actuar como quiera y mucho más de opinar, que para eso vivimos en un país libre, pero no de querer decidir la suerte del país hasta el grado de querer inducir la renuncia del Presidente porque así le parece a la señora. Se le olvida que al Presidente lo elegimos millones de mexicanos, no la voluntad biliosa de alguien que después de un buen desayuno dicta sentencia contra el Presidente, todos los días, porque así le parece a su majestad.
Tiene muchos seguidores, y seguramente con razón, pero también quienes estamos hartos de esta cacería en contra del Presidente, que no puede ser depositario de tanta maldad como quieren hacerlo aparecer ese par de señoras.
Desde luego, quienes les quieran creer, muy su problema.
Y luego los que se dicen INTELECTUALES y que desde la cátedra de su sabiduría infinita no opinan, sino que dicen verdades absolutas, que se debe creer porque lo dicen ellos, porque su cerebro de dioses lo pensaron y nosotros, los simples mortales, debemos aceptar, ya que lo que ellos nos señalan son luces que iluminan el cielo de México, como CARLOS FUENTES, que dolido porque el Presidente le atribuyó su libro de “La Silla del Águila” a Enrique Krauze, montó en cólera, y dijo que un ignorante como Peña no merecía gobernar a México, aunque se curó en salud, y señaló que no lo decía porque no hubiera leído su libro. Y qué decir de los intelectuales como HUGO IRIART, JUAN VILLORO, JESÚS SILVA HERZOG, ENRIQUE KRAUZE, JORGE G. CASTAÑEDA, y otros que hacen gala de críticos desde su sabiduría, aunque en ocasiones no desprecien cargos oficiales?
Muy en su derecho de opinar lo que se les ocurra, y de destrozar al Presidente, pero no deja de ser UNA OPINIÓN lo que digan, porque pese a su infinita sabiduría, sólo es eso: una opinión, no dogmas, ni verdades absolutas.
Y EL PRI?
Se supone que en estos casos de golpizas al Presidente, quien debe sacar la cara por el Jefe de la Nación, en primer lugar, es su partido, y dar argumentos en su favor, porque si bien es cierto que debe haber errores y fallas, también es cierto que debe haber logros y aciertos, que debe subrayar su partido, y no se ve que lo haga.
Por ello, suena bien que el nuevo Presidente ENRIQUE OCHOA haya llamado a la militancia para pedirle y exigirle que ya estaba bueno de que todos los días hubiera esta cacería en contra del Presidente, y que ya era hora de que se dijera y se gritara todo lo bueno que se tiene como logros en su administración.
Es una buena decisión, porque golpear al Presidente ya se ve que no es mal negocio, y que deja buenos dividendos.
Esto en los llamémosles AFICIONADOS, sin entrar en el quehacer de los profesionales, que son los partidos políticos, que harán de esta tarea un campo de batalla rumbo al 2018.
Es ahí donde seguramente el partido tricolor debe acelerar su trabajo, porque del otro lado tienen mucho caminado con supuestas encuestas donde la popularidad del Presidente está por los suelos, con una aceptación muy baja de la ciudadanía, y un futuro muy peligroso del PRI para la elección presidencial.
El deporte de golpear al Presidente no es gratuito, debe tener patrocinadores muy poderosos, que animan e invierten en las cazadoras de todos los días, que hacen de este trabajo una buena actividad.