ALFIL NEGRO

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(En 40 días registro de candidato a Gobernador)

*“YO ESTARÉ CON USTEDES HASTA EL FIN DEL MUNDO”

*EL PAPA Y LA FE DE LOS MEXICANOS

 

 

La visita del Papa Francisco ha servido para que sesudos analistas la vean desde sus cátedras de maestros desde donde más que opiniones, dictan dogmas que pretenden inútilmente sean aceptados por quienes los lean, sin entender a lo mejor que en este terreno se entra al campo de la fe en donde las cosas son distintas, porque las cosas no se miden ni se pesan igual, y que por lo mismo sus valores y cintas métricas no sirven, porque en este terreno lo único valedero es la esperanza, la caridad, el perdón, el amor por el prójimo, la solidaridad por la mejoría de todos, el meter el hombro por los problemas de todos, muy lejos de grillas y de otro tipo de intereses por muy importantes que sean, pero que muchas veces se alejan del hombre como origen y destino.

Desde luego es sólo una opinión.

Porque la visita del Papa se puede ver desde el ángulo que se quiera.

Prefiero verla desde el ángulo de la fe, porque parece ser el que prefieren y aceptan millones de mexicanos, que encuentran en esta mirada, fortaleza y esperanza, que tanta falta nos hace, antes que la mirada de los genios que todo lo diseccionan y maltratan buscándole lo negativo, sin aceptar que esta visita genera y fortalece valores en el pueblo, que ninguna otra visita puede hacerlo, por todo lo que significa un Papa, sobre todo para un pueblo católico como es el de México.

 

Que puede incidir y comprometer acciones de tipo político en favor del pueblo, es indudable, por la fuerza moral del pontificado que no se puede negar, de tal manera que su prédica y propuestas se convierten en caminos ideológicos que se mantienen como normas morales en lo que son las acciones de gobierno, porque para el Papa el hombre en su definición más alta siempre será origen y destino de las acciones de un buen gobierno y nunca apoyará decisiones que lastimen la dignidad humana.

De eso no hay duda, y esa voz es la que en muchas ocasiones no se quiere oír o en muchas ocasiones se pretende manipular en cosecha para grupitos exclusivos que mantienen posturas de confrontación con las autoridades y que buscan la voz del Papa para fortalecer sus luchas particulares o sus planteamientos sectarios, y eso no se vale.

Si el Papa no toca sus temas, sus intereses, entonces la visita no valió la pena y según ellos, sólo vino a hacerle el juego el gobierno, y otra cosa hubiera sido si se hubiera prestado a sus intereses en esas posturas raras de los contras que sólo aceptan lo que les conviene.

Pero en esta visita, se debe aceptar que el pueblo habló con su presencia en las calles, en la basílica, en Ecatepec, donde millones de mexicanos mostraron su voluntad y decisión de estar presentes sin más interés que ver pasar al pontífice y de recibir una bendición que para las familias dice mucho en lo que es su esperanza y en su fe.

En el fondo es la convicción de no estar solos de ver en la figura blanca del pescador la presencia del carpintero de Nazareth que en Mateo 28:20 para situaciones como la que vive México lo dijo claro “He aquí que Yo estaré con ustedes hasta la consumación de los tiempos”, porque nuestro país vive situaciones parecidas a las que vivieron los apóstoles que una tarde en una barca atravesaban el lago de Tiberiades con Jesús dormido por el cansancio y de pronto se desató una tormenta que parecía hundir la barca.

Los apóstoles no querían despertarlo, pero cuando vieron que la situación estaba de verdad difícil y que la barca se iba a pique no tuvieron otra alternativa que despertarle y decirle “Señor, Sálvanos que perecemos”… Jesús se levantó y les dijo “¿por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces levantándose, reprendió a los vientos y al mar y se hizo grande bonanza…

Para los hombres de fe, la barca del país sufre en este momento una gran tormenta que amenaza hundirla y parece el momento de gritarle al nazareno que no nos deje solos.

La presencia del Papa es la respuesta de que está con nosotros y de que las tormentas, con todo lo pesadas que son, tienen principio y tienen fin.

Ahora que cada quien es libre de ver la visita del Sumo Pontífice como la quiera ver, es expresión de la libertad que tenemos sin duda alguna.

En cuanto a Peña Nieto, hizo bien en actuar como lo hizo, de manera correcta en cuanto a su investidura de Jefe de estado y de ciudadano en sus derechos en cuanto a su fe.