ALFIL NEGRO

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HABLAR DE MÁS

Dice el libro sagrado que: “el que mucho habla, mucho se equivoca” y también se dice que los hombres de talento dicen mucho sin hablar de más y que los de poco talento hablan mucho y dicen muy poco. 

En resumen, que hablar mucho o de más, no siempre es lo mejor, sobre todo si ese hablar mucho es para lastimar, confrontarse con los que no piensan como uno o para agredir al de enfrente.

Y en nuestro país se habla de más, se abusa de la palabra, por desgracia para descalificar, ofender, agredir, en actitudes que ya minaron el sentido de solidaridad y responsabilidad social.

La palabra es un don que nos permite comunicarnos con los demás, para todo lo que pensamos y queremos que los demás conozcan, sin que esté descartada la defensa de nuestra verdad y posicionamiento en todos los órdenes y el político desde luego.

Pero esto supone la capacidad de escuchar, para que la palabra se convierta en diálogo, discusión inteligente que debe concluir en un acuerdo para acciones que beneficien a todos.

Pero la realidad es que estamos en un momento de abuso terrible, en que se habla de más todo el día y no para unir a la sociedad, sino para dividir, buscando imponer lo que el  grupo en el poder piensa que es verdad absoluta, casi dogma de fe, que debe ser aceptado porque lo dice el que manda.

Por lo que se ve, no se dialoga, ni se concerta para llegar a acuerdos, porque de lo que se trata es de imponer.

Y esto que se da en las alturas, se replica en sus áreas de ejecución de poder en los estados y alcaldías, con actitudes de todo poderosos que a nada bueno conduce.

Para nadie pasa inadvertido que México es un país dividido y confrontado, con esta misma realidad en muchos estados de la República.

Muchos ciudadanos manifiestan su intención de hacer de las elecciones del 2021 a nivel nacional y las de alcaldes en nuestro estado, una oportunidad de corregir las cosas.

Porque consideran que su apuesta de la elección pasada fue un error. 

En esto de hablar, el refrán es sabio cuando apunta: “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”, que se resume en esta frase: “en la mitad está la sabiduría”.

Ni mudos, pero tampoco hablar todo el día.

Y en México se habla de más y no para unir o acordar, sino para imponer.

Y así no se puede.