Quien da la voz de alarma es Barack Obama
● El presidente de Estados Unidos ofrece ante la Asamblea General una mayor integración ante el repliegue y la división
Pocas veces, en años recientes, las denuncias de un presidente de EU sobre los peligros que acechan a la democracia y la convivencia internacional se había aplicado con tanta exactitud a rivales del presidente tanto extranjeros como autóctonos.
En su último discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Barack Obama defendió ayer la integración internacional como antídoto ante las fuerzas del repliegue y la división. Hablaba de su país y del resto del mundo. De los populistas a ambas orillas del Atlántico. De los políticos con pulsiones autoritarias. Obama no citó a Donald Trump, el magnate neoyorquino que aspira a sucederle. No era necesario. Su mensaje fue claro. Uno, Trump no representa las mejores tradiciones de EU Y dos, el fenómeno no es exclusivamente estadounidense.
“Hoy una nación cercada por muros sólo se encarcelaría a sí misma”, dijo Obama en una de las múltiples referencias veladas a Trump y a su proyecto estrella, la construcción de un muro en la frontera entre EU y México.
Era la última ocasión de Obama para dirigirse al foro que, una vez al año, congrega a los líderes los miembros de la ONU. Sus palabras tenían varias lecturas. Eran una exposición de su visión de las relaciones internacionales, basada en el multilateralismo y en la defensa de la democracia liberal, aunque renunciando a su imposición por la fuerza. También una reivindicación de los beneficios de la globalización, mezclada con la defensa de que esta requiere correctivos, en forma de una reducción de las desigualdades y una mejor gobernanza.
Finalmente, el discurso puede leerse como un discurso electoral. El 8 de noviembre EE UU elegirá al próximo presidente, y la posibilidad de que en un año sea el republicano Trump quien suba al augusto podio en la Asamblea General causa inquietud en muchas capitales.