En las áridas regiones del poblado Francisco I. Madero, les dan su calentada a los uniformados municipales, les dieron hasta por debajo de la lengua, y los desarmaron unos mendigos peleoneros, todo por un incidente vial.
Pero les voy a informar lo que pasó, para que no le digan ni le cuenten, porque a lo mejor le mienten. Por querer meter paz sacaron más, el incidente terminó en una lucha a calzón quitado, a fuera de la comandancia de la policía de ese pueblo.
Un grupo de personas agredieron a los gendarmes de manera gacha, y les arrebataron a un detenido que llevaban directo a las mazmorras, era un motociclista al que iban a infraccionar por una falta vial.
Todo lo que están leyendo se registró la tarde del miércoles, y quedará anotada en los anales del tiempo, donde los elementos preventivos cumplían con su deber, fueron agarrados a punta de madrazos sin darle tiempo a que sacaran sus macanas o su escopeta.
Los agresores les llegaron por la retaguardia y les quitaron sus armas, y se armó la batalla campal, en súper libre sin referi, las escopetas fueron aventadas a un costado de la iglesia de esa cabecera municipal. Los uniformados, que no les dieron tiempo de montar en su caballo, quedaron tirados en el suelo levantando las patas, y ya no sentían lo duro sino lo tupido, al ver que no se podían levantar todavía de pilón les dieron de patadas, y se llevaron al detenido.
La situación no pasó a mayores gracias a que llegaron a su ayuda varios policías, que iban con todo, y les gritaron: “El tiempo se les ha acabado”, todos los agresores corrieron como viejas miedosas, cuando varios de ellos se quitaron el chaquetin y su gorra, y los retaban a que se rajaran la madre a mano limpia. Pero no les hicieron caso y se fueron.
De acuerdo con el informe del director de seguridad, que estaba que se lo llevaba la grosería pero sus compañeros lo calmaron para no hacer la mosca chillar, dijo que todo el desmadre ocurrió el miércoles, como a las 4 de la tarde, en la calle 5 de mayo y la plaza 31 de mayo, donde un oficial de vialidad intervino parando a unos monos que iban en una motocicleta en sentido contrario.
Al tratar de sancionar al conductor, comenzaron a decirse de cosas, llegando a la clásica mentada de madre, el tránsito se las regresó y para que se callara el hocico se bajaron de la motocicleta y le dieron de madrazos, todo atarantado, por el radio pidió apoyo porque los güeyes parecía que les daban cuerda y aventaban madrazos sin parar.
Llegaron sus compañeros que se bajaron de la camioneta patrulla, fueron llevados a las galeras, por el motivo que ya les dije, iban en sentido contrario y habían golpeado a un oficial. Pero la cosa no paró ahí, un chismoso fue de rajón a la casa de los detenidos, y echándole de su cosecha les dijo que los policías le habían pegado a los de la moto, hasta con la cubeta.
Se dio el pitazo y se juntaron familiares y amigos de los detenidos, eran alrededor de 30 personas entre hombres y mujeres, se metieron a la barandilla como por su casa, y sacaron a los detenidos. El comandante de guardia les llamó la atención y les dijo que estaban invadiendo el lugar.
Recibió un golpe en el hocico que se fue para atrás parando las patas, y los demás hicieron el desmadre igualito a los que hacen los maestros de Tabasco, destrozaron los muebles y dejaron a los policías para el arrastre. Los uniformados que les dieron su calentadita se llaman Jorge “P” (no es cierto, a estos sí les pusieron sus apellidos), Jorge Palafox Quiroz y Alfredo Rodríguez, fueron trasladados a una clínica particular para su atención médica.
Después que los desalmados se fueron, llegó un batallón y ellos fueron los que se llevaron a sus compañeros a que los curaran. Luego les dijo un chavo que cerca de la iglesia había unas escopetas tiradas, fueron por ellas y comentaron que son las armas de cargo de los golpeados, que no les dieron tiempo de usarlas.
POR UN PELITO VIOLA A UN CHAVO
Pero se la peló porque se lo quitaron los vecinos de Santo Domingo, le dieron sus madrazos, se les echó a correr con los pantalones en la mano y lo agarraron, lo llevaron a la policía donde hubo varios voluntarios para aplicarle la ley del talión, pero no los dejaron.
Fue detenido un sujeto de 21 años de edad, a manos de los indignados vecinos de la comunidad de Santo Domingo, municipio de Zempoala; está acusado de haber intentado abusar sexualmente de un menor. Al caliente se le dio la medida cautelar de prisión preventiva en el Cereso de Pachuca, a efecto de que continuarán las investigaciones a un plazo de 4 meses.
La Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo obtuvo del juez de control de Pachuca, la vinculación del proceso de dicho sujeto, de quien se omite su nombre por razones legales, por los delitos de intento de abuso sexual de un chavito el pasado 4 de junio del presente año.
En relación a los hechos, los pobladores de la comunidad de Santo Domingo lo detuvieron acusado de haber cometido actos sexuales contra el menor, de quien también se omite su nombre por motivo legales.
Les voy a decir lo que otros callan pero así sucedió: el día de los hechos, los elementos de la policía municipal y Estatal llegaron armados y protegidos para sacar al acusado de la furia de todo el poblado, convencieron a la gente de entregar al muchacho de 21 años, que ya le iban a dar para adentro.
El menor de edad relató que el 4 de julio, caminaba por la calle y al pasar a la altura de la casa del degenerado lo jaló de las greñas y lo metió, le rompió el pantalón, le bajó el calzón y le quitó la playera, porque se lo iba a echar como al perico, sin plumas.
Dos personas lo vieron y acudieron a su auxilio, dieron la voz al pueblo y en menos que lo cuento se juntaron, se lo llevaron a madrazos al kiosco de la comunidad porque estaban furiosos.
Cuando los vecinos lo entregaron a la policía, la familia del menor declaró ante el ministerio público, que sacó su carpeta de investigación, número único y anotó lo que investigó. Luego de que se realizó la audiencia, el juez resolvió el proceso, el acusado quedó encerrado y dentro de cuatro meses sabremos qué pasará y cuál será su suerte.
POR UN PELITO LO DEJAN SIN CABEZA
Una persona estuvo a punto de quedar como el hombre sin cabeza, de momento se le apareció un ladrón con una filosa navaja, y le dijo que le diera todo lo que llevaba, le respondió que no y le dio un navajazo que le cortó el cuello.
Un hombre honrado que se dedica a trabajar como distribuidor de bombas, fue herido por un ladrón para quitarle el dinero y su celular, esto sucedió en Tulancingo, Hidalgo. Al agraviado, al ver que cayó al suelo, lo cargaron de las manos y de las patas y lo aventaron en un camino de terracería que conduce a la Universidad Politécnica, por la mañana del miércoles.
Juan Carlos, de 45 años de edad, de quien no se puede dar su apellido porque lo pueden atacar otra vez, tuvo suerte de no morir desangrado, lo auxiliaron los paramédicos de la Cruz Roja y se lo llevaron al Nuevo Hospital General de Tulancingo.
Con mucho trabajo pudo declarar porque la voz le salía por la herida del pescuezo y no de la boca, dijo a las autoridades que él es de Querétaro, donde no hay ladrones, por eso caminaba muy tranquilo, iba hacer un cobro en la Presidencia Municipal por la venta de unas bombas.
Explicó que solicitó los servicios de un taxista para que lo llevara a la alcaldía, cuando llegaron le pagó al taxista con un billete de 500 pesos, el ruletero le dijo que ya ni la burla perdonaba, que esos billetes son grandes para los del servicio público, que no tenía cambio y le dijo que lo iba a llevar a un lugar donde podrían cambiarlo.
Dijo que el chofer se metió a una tienda y se tardó un poco, al estar esperándolo llegó un sujeto, se subió y lo amenazó con una navaja filosa, dijo que las cosas fueron increíbles para él, que no se dio cuenta si a lo mejor fue el mismo taxista quien le quiso cortar la chirimoya. Se lo llevaron y en un lugar lo aventaron y ahí se quedó, sin moverse por el miedo de que se le cayera la cabeza.
Pero antes sitio que le metieron la mano en las bolsas y le sacaron todo el dinero que llevaba, lo mismo su celular, su reloj y lo dejaron abandonado. Como pudo logró levantarse, y pidió ayuda a unos señores que al verlo que le salía el chisguete de sangre, que se le hacía como El chorrito, pidieron ayuda a la Cruz Roja.
Declaró ante el Ministerio Público, quien sacó su carpeta de investigación y anotó, que por un pelito le mochan la cholla, luego dijo como dato que el que lo atacó fue un hombre que olía a pura marranilla, que estaba borracho y marihuano. La policía sospecha que el taxista fue su cómplice; ya los agentes de la corporación de Investigación le andan pisando los talones, y muy pronto aseguran que le echaran el guante.
LE DIERON DE BALAZOS A QUIRINO
A un conocido comerciante de alimentos le dieron un plomazo porque no se dejó asaltar en el interior de una joyería, propiedad de un familiar.
Los hechos se registraron en céntrico lugar de la cabeceras municipal, de la mañana del pasado martes, cuando el restaurantero y dueño del negocio “La Cabaña de Quirino” se encontraba en la joyería, que se encuentra cerca del Bancomer, de acuerdo con las primeras investigaciones policiales, al parecer dos sujetos fueron los que intentaban asaltar a Quirino Pérez Montiel, de 45 años de edad, quien se opuso y le dieron un balazo.
Después de dárselo, llegaron los uniformados de Seguridad Pública municipal de Atotonilco El Grande, acompañados de la Cruz Roja, quienes recibieron una llamada de auxilio como a las 10 de la mañana.
De inmediato, el paramédico le dio los primeros auxilios porque no se movía, sólo saltaba los ojos, lo revisaron y tenía un agujero de la bala arribita del ombligo, en la parte derecha, y se lo llevaron de emergencia a la ciudad de Pachuca, al Hospital General.
Los agentes investigadores se movían de un lado a otro y estaban haciéndole preguntas, para saber quiénes fueron, cuántos eran, y por dónde corrieron.
Les dijeron que iban en una motocicleta, uno la manejaba y el otro pegado atrás, se metieron por un callejón donde los policías municipales entraron y los corretearon los perros, uno de ellos salió mordido de una nalga.
En la calle de Serapio López, conduce a un callejón que sale a la calle de Cuauhtémoc, donde los policías encontraron abandonada la motocicleta marca Yamaha, color blanco, y se encontró amarrado un casco negro.
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