Invitados por el buen amigo Miguel Ángel Morales, asistimos a la inauguración de la Exposición Acuarelistas Mexicanos, que junto con Rafael Guízar montaron en la galería de la Biblioteca Lerdo de Tejada de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en pleno centro de la Ciudad de México, durante los próximos meses.
El autor de Cómicos mexicanos, a quien conozco desde la Preparatoria Cuatro, me sacó de mi error, al informarme que las acuarelas no son el tipo de pintura más barato, como yo pensaba que era.
El también caricaturista confiesa que no se había interesado por la acuarela, ni cuando trabajó como investigador en la propia biblioteca, sino hasta recientemente.
La acuarela se convirtió además en una especie de diario de viaje, y así vemos testimonios de sus recorridos por el Festival de Cine de Acapulco, o de otros eventos en la provincia, aunque también hay paisajes citadinos.
Bromeó incluso que temblaba al hacer uno de ellos desde un puente peatonal, pero no por la emoción, sino por el peligroso vaivén del lugar.
El autor se confiesa un fanático de las naturalezas muertas y prueba de ello se pueden apreciar un catálogo de pinceles y pinturas del autor, realizados apenas días antes de la exposición.
Por su parte Guízar con un pincel bien educado realiza una especie de recorrido por los edificios céntricos de la ciudad y recupera algunos monumentos históricos y viejas casonas, como en la que habita en la actualidad.
Felicitaciones a un par de artistas de una disciplina desgraciadamente poco difundida en nuestro país.