LAGUNA DE VOCES

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    •    ¡Bríncale!


No brincó y le dio un balazo

Ayer, poco después del mediodía, un hombre joven de 27 años de edad que conducía su automóvil en el bulevar Colosio de la capital hidalguense, recibió un balazo por parte del conductor de un camión torton que conducía de manera imprudente, lo que originó una disputa que derivó en los hechos anotados. Discutir con energúmenos que van al volante ahora pone en peligro de muerte a quien tenga la osadía de reclamarles su proceder, porque resulta que lo mismo podemos topar con un desquiciado con arma de fuego, cuchillo, bate de beisbol o simplemente golpeador profesional. Lo mejor es callar, hacer que no vemos al imbécil que amenaza con matar a quien se pone en su camino y rezar para que no seamos sus víctimas.
    La tendencia inaugurada por jóvenes juniors en automóviles caros de sus papis que gozan en la tarea de rebasar a velocidades endiabladas, echar las luces al que llevan adelante, pegarse casi contra la cajuela porque llevan prisa (los señoritos siempre llevan prisa), ahora empieza a propalarse de plano a todos en una imposibilidad latente de convivir en armonía. Se entiende que los jovenzuelos de mocasines sin calcetines, pantalones zancones, camisas apretadas y saquitos de colores chillones justos, lo hacen para mostrar y demostrar que son pudientes, que pueden restregarnos en la cara su audi 5, el mercedes (Mechita le dicen de cariño), el BMW y modelos por el estilo. Para eso trabajó papi, cuando el auto es fruto del trabajo, o se hizo de negocios bastante raros.
    Pero la noticia de ayer es que el conductor de un camión torton materialista es el que accionó una pistola en contra de quien le reclamaba su manejar violento, agresivo en toda la extensión de la palabra. La razón puede ser que empieza el año igual de miserable, que está harto de que la vida no le presente nuevas oportunidades, o simplemente buscaba quien pagara el pato por todo lo que juzga malas artes del destino. Pueden ser un sinfín de razones, pero el resultado es el mismo: un cristiano herido de bala.
    La sociedad pachuqueña, antes de plano ajena a todo lo que sucediera a los demás, hoy de pronto mira que el consejo del abuelo y la abuela debe ser seguido: “no mires al que te rebasa, no le eches las luces si casi te pega al rebasar, no le toques el claxon, no le grites, no hagas escándalo, conviértete en nada, tú eres nada. Porque el otro, el que agrede puede ir armado, puede ser un narco, un loco, un enfermo mental, puede ser hasta el diablo y ni cuenta te das. Mejor que no sepa que existes, que se vaya, que confirme que en tu auto no iba nadie, no iba nada”.
    Parece que incluso la policía hace lo mismo, porque múltiples han sido las ocasiones que observa a un energúmeno pasar a más de 120 kilómetros por hora en una zona urbana ante las narices de los uniformados que van en su patrulla y nada, igual nada, dejan que se vayan, “que se maten si quieren”, pero no los sigas, no los detienen para imponerles una fuerte multa por conducir a esas velocidades. Nada, nadie.
    Y lo de ayer confirma la regla: mejor calladito, sin chistar, sin respirar, que se vayan. ¿A ver qué ganó el que recibió el balazo, verdad que nada? ¿Qué ganó el otro? Por lo mientras que se irá a la cárcel por intento de homicidio, lo que se debe traducir en varios años tras las rejas, es decir que ya jodió buena parte de su existencia que si de por si era miserable, ahora lo será peor, porque el muy hombre por fin pudo experimentar lo que es darle un plomazo a otro semejante.
    Cada cual deberá tener una conclusión: ¿quedarse mudo, callado, hacerse nada? ¿buscarle pelea al malandrín? ¿mejor desaparecer y hacer de cuenta que nada pasó aunque el loco casi nos choca? ¿Qué hacer?
    Tal vez seguir el consejo del abuelo y la abuela, que de todos modos nada se resuelve… nada, y lo único que puede obtenerse es una santa madriza o un santo balazo.

Mil gracias, hasta mañana.

jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico
@JavierEPeralta