CÉSAR CRUZ
El calentamiento global es un fenómeno ambiental cuyos efectos comienzan a agudizarse. Si bien es un problemática que ya se atiende, las medidas llevadas a cabo en todo el planeta son aún insuficientes para atemperar los daños causados en la naturaleza, así como el riesgo inherente.
En las décadas más recientes y particularmente en el presente siglo, gobiernos de distintos países, organizaciones internacionales, actores políticos, grupos de académicos y activistas sociales, entre otros, han externado una preocupación creciente por el calentamiento global. Este calentamiento se debe al aumento en la concentración de diversos gases en la atmósfera terrestre (principalmente dióxido de carbono), conocidos genéricamente como gases de efecto invernadero (GEI). La principal causa de la emisión de GEI es la generación y el consumo de energía, particularmente el uso de combustibles fósiles.
Con el objetivo de sentar las bases para estabilizar de manera paulatina la concentración de los GEI en la atmósfera e impedir poner en riesgo el sistema climático global, en mayo de 1992 se realizó la “Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático”. Las conversaciones entre los gobiernos participantes continuaron hasta lograr compromisos más firmes y más detallados. Así, en diciembre de 1997 se adoptó el Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En este documento se establecen los compromisos de los gobiernos de distintos países para reducir y limitar el volumen de emisiones de GEI.
Ambos documentos internacionales fueron ratificados por el gobierno mexicano. Sin embargo, es hasta febrero de 2005 cuando el Protocolo de Kioto entra en vigor como instrumento orientador de política pública para los gobiernos participantes. Su objetivo primario es reducir la emisión de GEI, así como disminuir considerablemente el uso de combustibles fósiles.
Uno de los aspectos que destaca en las conversaciones fue la reticencia del gobierno de Estados Unidos para ratificar los acuerdos. Su principal alegato fue el impacto negativo en su economía, no obstante que el enfoque principal para mitigar el calentamiento global es el cambio tecnológico, e impulsaría diversos sectores de la actividad productiva.
Dado que el consumo mundial de energía prácticamente se ha duplicado en los últimos treintaicinco años, y se estima que de seguir con esta tendencia el calentamiento global podría afectar seria e irreversiblemente los ecosistemas, las áreas costeras, el suministro de agua y, por ende, las condiciones de vida en el planeta. El hecho de que el gobierno de Estados Unidos haga público un plan para reducir sus emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, consideradas como las principales responsables del calentamiento global, son magníficas noticias por su reconocido liderazgo en el mundo.
El calentamiento global es un fenómeno ambiental cuyos efectos comienzan a agudizarse. Si bien es un problemática que ya se atiende, las medidas llevadas a cabo en todo el planeta son aún insuficientes para atemperar los daños causados en la naturaleza, así como el riesgo inherente. Las expectativas son candentes y el anuncio del presidente Obama se constituye en fresco rocío.