El gobierno de EU demostró que su animadversión no se centra sólo en los indocumentados: también quiere restringir la migración legal. Hace tiempo que Trump reclama un cambio en el sistema migratorio hacia un modelo que denomina “meritocrático” pero que, en realidad, es un producto clasista y, de facto, racial.
Su gobierno oficializó el martes una nueva normativa que hará que a aquellos inmigrantes legales que sean considerados una “carga pública” se les nieguen la visa y los permisos de residencia permanentes en el país (las conocidas, green cards).
Se empezará a aplicar, según lo previsto, el 15 de octubre. “A través de la norma de carga pública, la administración Trump está reforzando el ideal de autosuficiencia y la responsabilidad personal, asegurándose que los migrantes sean capaces de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés).
Entre los beneficios y fondos públicos que dificultarán la obtención de los permisos de residencia están el sistema de salud (Medicaid), los cupones para alimentos y las ayudas para vivienda, entre otros.
Desde el pasado otoño, cuando la medida empezó a tomar forma, muchos migrantes dejaron de usarlos por miedo a que pudiera afectar a sus permisos de residencia.
La normativa aplica a migrantes que están legalmente en EU o que buscan llegar legalmente y que reciban uno o más beneficios públicos del gobierno durante más de 12 meses en un periodo de 36 meses. No afecta a refugiados o asilados ni a indocumentados.
La medida se une al deseo de que cobre mucha importancia el conocimiento de inglés, el historial académico y profesional y los recursos económicos para poder migrar a EU.
La administración Trump prosigue con su intento descarado de transformar el sistema migratorio en uno basado más en méritos y cláusulas que en lazos familiares.
Un sistema que favorece a migrantes de raza blanca y altos recursos.