Elliott Abrams es a quien Donald Trump encargó impulsar el cambio a la democracia en Venezuela. El 25 de enero, dos días después de que Juan Guaidó jurara el cargo de presidente interino, Abrams aceptó el encargo consciente, según dijo, de que la crisis del país sudamericano es «difícil y peligrosa».
Desde entonces, ni varias rondas de sanciones económicas, ni un embargo al crudo, ni un pronunciamiento de la oposición han conseguido hacer caer a Nicolás Maduro.
Abrams, en entrevista, dijo creer que el apoyo de Cuba y sobre todo de Rusia es fundamental en la pervivencia del régimen. Advierte además que, aunque Estados Unidos prefiere la vía diplomática para lograr una transición a la democracia en el país caribeño, la opción militar seguirá estando sobre la mesa.