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Suicidio de un masculino en Zempoala

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YACÍA COLGADO CON UNA CINTA ATADA A UNA BASE METÁLICA

* La esposa del ahora occiso, fue quien se encontró con el dantesco y macabro cuadro

* Como pudo, bajó a su familiar para tratar de reanimarlo, pero ya había muerto

* El por qué de escapar por la puerta falsa, se desconoce; no hubo recado póstumo

Un inicio de la madrugada del lunes anterior para el olvido, fue el que vivió una mujer avecindada en el municipio de Zempoala, luego de que al filo de las 01:30 horas, descubrió que su esposo yacía colgado con una cinta que estaba atada a una estructura metálica; aunque trató de auxiliarlo y lo bajó, el masculino ya no presentaba signos vitales.

Desesperada, la mujer solicitó ayuda al llamar vía telefónica al 066 de Emergencias, y prontamente, el reporte se extendió a elementos de las corporaciones policiales de la región y al personal de Protección Civil Municipal.

A la escena del suicidio, ubicada en el interior del Rancho Margarita, Privada Cata Lagua 96, arribaron elementos de la Policía Municipal y agentes de la Coordinación de Seguridad Estatal, quienes corroboraron el deceso de una persona del sexo masculino, por lo que dieron aviso a la agencia del Ministerio Público.

Durante la entrevista con la afligida mujer, ésta relató que responde al nombre de Rocío Ángeles Vergara y que, al filo de la medianoche y el inicio de la madrugada del lunes anterior, encontró a su esposo colgado del cuello con una cinta atada a una base metálica.

Así mismo abundó en que, como pudo, bajó a su familiar, pero éste se encontraba inconsciente y aunque trataba de reanimarlo, nunca recobró el sentido, por lo que presurosa, pidió ayuda.

Fue así como al domicilio arribó el paramédico David Torres, quien tripulaba la ambulancia de Protección Civil Municipal, para proporcionar las primeras atenciones al afectado, que ya no respiraba, por lo que confirmó que la persona ya había fallecido.

Fue la propia Rocío, quien se encargó de cubrir los trámites de identificación del cadáver de quien en vida llevó el nombre de Juan Eduardo Olivares Romero, quien hasta antes de su deceso contaba con 34 años de edad.

Sobre las causas que orillaron al masculino a atentar contra su vida, la mujer relató desconocer el por qué su decisión de segar su existencia, y como en la escena del suicidio no se localizó recado póstumo, el ahora occiso se llevó el secreto a la tumba.

Por el deceso del infortunado, el agente del Ministerio Público acudió a dar fe de lo acaecido, para dar inicio a la averiguación previa correspondiente, y al término de sus diligencias ordenó al personal de Servicios Periciales, el levantamiento y traslado del cadáver al Servicio Médico Forense para la práctica de la autopsia de ley.