Home Nuestra Palabra Luis Kaim Gebara México: más cerca del viejo continente, más cerca del progreso

México: más cerca del viejo continente, más cerca del progreso

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Terraza

Atraer inversiones extranjeras ahora que la economía a nivel global se tambalea, es primordial, pero también representa todo un reto hasta para el más sagaz de los mandatarios. Como mercado emergente,  México necesita esquivar los pormenores que se aproximan tras factores como la crisis en Grecia o la caída de los precios del crudo. Ante este requerimiento; de manera satisfactoria, se llevo a cabo en días pasados la visita del presidente Enrique Peña Nieto a Francia. 

Como sabe, el mandatario federal, se reunió en la semana pasada con su igual, François Hollande, con el fin de instaurar y mejorar la relación bilateral entre ambas naciones. En varios sectores, el país europeo ha apostado por nuestro país. Imagínese, existen más de 1,600 compañías de origen francés con filiales en México. 

El perfeccionamiento está a la vista y hablando de cifras exactas, la inversión acumulada de empresas francesas en México, ya alcanzó los 1,250 millones de euros, aproximadamente de 1999 a la fecha. Cabe resaltar, que 885 millones de dicha cantidad, surgió entre 2013 y 2014, ello habla de un sólido interés en nuestro patrimonio. 

Dicen desde tiempos antiquísimos que “Roma no se hizo en un día”, una frase que vale la pena recordar con la semblanza del acontecimiento que nos concierne. Hace unos 20 años ¿le sonaba a usted o a los suyos siquiera el término “industria aeroespacial”? Ni en nuestros sueños más locos hubiésemos imaginado que México destacara en algo así, sin embargo; hoy es una realidad, pues nuestra nación es  el cuarto destino mundial para este tipo de capitales. 

En las ramas de industria y energía, también se manifestaron avances. Durante la inauguración del Foro Económico MEDEF-ProMéxico, el Presidente Enrique Peña Nieto aprovechó para relacionarse con empresarios franceses, a quienes entre otras cosas, informó sobre los progresos de la Ronda Uno. 

Pero no sólo se tocaron temas de economía, comercio y empleo en esta visita -los cuales fueron prioridad-, la fortaleza conjunta que representan México y Francia, planea además, desenvolverse para beneficiar mundialmente. 

Por ejemplo, en diciembre, es probable que Peña Nieto regrese a Francia para atender la próxima reunión de la Conferencia de las Partes, donde como cada año, se discutirán las acciones necesarias y propicias para revertir los efectos negativos del cambio climático. 

Como lo he dicho en publicaciones anteriores, existen otros dos grandes aliados para fortalecer el interés de los inversionistas foráneos en nuestro país, y que sin duda; nos dan un sello distintivo y favorecedor en todo el mundo: nuestra educación y cultura. En estas materias, también se concretaron acuerdos de gran relevancia. La gastronomía y el arte de México, pronto cobrarán más notabilidad en suelo parisino, también seremos testigos de nuevos convenios y planes de estudio, que favorecerán a los jóvenes. 

Otro gran pilar para potenciar las inversiones en un país, es, desde luego, el turismo. Para este sector, también hubo lugar en las pláticas Peña Nieto-Hollande. El resultado fue que un magnánimo acuerdo entre el AICM y las compañías de Airfrance y Airbus; juntas, llevarán el avión más grande del mundo, el A-380, a la terminal aérea de la capital mexicana. 

En fin, ya que hablamos de vehículos aéreos, como bien sabe, el avión presidencial llegó el pasado viernes y trajo consigo unos 60 acuerdos firmados en favor de México. A mediano y largo plazo, veremos los frutos de amistad, confianza y diplomacia; que hace días se fortalecieron y los cuales, se sembraron ya desde 2012 con Francia, nación de primer mundo. 

Tengo la certeza de que nuestro país puede seguir mejorando en materia económica, y me siento optimista con los buenos términos que se alcanzaron gracias a la visita que la administración federal le hizo a Hollande. Con la relación de hermandad que se ha logrado, podemos aprender mucho de la evolución comercial francesa y quizás en unos años, podremos, si no imitarla, llegar a ser igualmente provechosa y ejemplar.