- Durante la guerra, las tropas del Ejército Imperial Japonés se distinguieron por su crueldad, tal y como ejemplifica la masacre de Nanjing, iniciada en diciembre de 1937
La Cámara Baja del Parlamento de Japón aprobó el jueves un paquete de reformas que modifica el régimen militar del país asiático. Los cambios, rechazados según algunas encuestas por el 80% de la población, rompen el equilibrio establecido al término de la Segunda Guerra Mundial. Tras el conflicto la nación nipona, aliada de la Alemania nazi, cayó derrotada y tuvo que someterse a los dictámenes de las potencias victoriosas. En concreto de EU, que creó el Mando Superior de las Potencias Aliadas (SCAP, por sus siglas en inglés) y llevó a cabo una campaña de desmilitarización.
Los estadounidenses fomentaron un sistema de libertades garantizado con la Constitución de 1947. Su artículo 9, precisamente, limitó el uso de la fuerza militar japonesa a la defensa del territorio soberano y del pueblo. Las nuevas reformas aprobadas amplían estas atribuciones. De ahora en adelante, las Fuerzas de Autodefensa del país asiático podrán asistir a otra nación en misiones militares. Pero la polémica está servida, y su origen hunde raíces en la historia.