CINE DE HOY
Dentro de las matinés infantiles de la Cineteca Nacional se ha estrenado Anina, una cinta de animación de Alfredo Soderguit.
Se trata de una curiosa coproducción uruguayo-colombiana que adapta la novela Anina Yatay Salas de Sergio López Suárez.
La heroína del filme, es una niña de diez años, muy emparentada con Mafalda, por su manera de pensar.
Se trata de una pequeña muy inteligente a quien sus padres han puesto un nombre capicúa, es decir que se lee del mismo modo, al derecho y al revés.
No conforme con eso, sus apellidos también lo son. Pero lejos de darle triple suerte como sostienen sus padres, la convierte en objeto de burlas en la escuela, donde sus compañeros, incluyendo su mejor amiga, la tachan de niña rara, pues se dedica a buscan boletos de autobús, que tengan un número capicúa.
Un día en el recreo, tira accidentalmente el almuerzo de una niña regordeta, a la que despectivamente llaman “la elefanta”.
Las dos niñas se pelean y la directora les da un extraño castigo: sobres cerrados que no deben de abrir en una semana.
Soderguit respeta el diseño original de la novela, que él mismo ilustró, con dibujos sencillos y simpáticos números musicales.
Anina resulta pues una buena cinta infantil sudamericana, alejada de los productos hollywoodenses, o de las mangas japonesas, que trata de consolidar el estilo sudamericano de cintas como la brasileña El niño y el mundo de Alé Abreu, la argentina Boggie el aceitoso de Gustavo Cova o la peruana Dragones: destino de fuego de Eduardo Schulat.