“Nunca había escrito un libro así y no sé si lo vuelva a hacer, un libro donde yo estoy salida del riel de mis propias obsesiones, del vértigo en el que siempre vivo”, afirma Carmen Boullosa sobre su poemario “Hamartia (o Hacha)”, una obra que la escritora armó en un par de meses en una situación extraña, estando lejos de casa, de sus seres queridos y albergada en una casa de huéspedes de Clermont‑Ferrand, Francia, cuando daba un curso en la Universidad de Blaise Pascal.
La narradora, poeta y catedrática aseguró en entrevista que este libro, publicado por la Universidad Autónoma de Nuevo León y Ediciones Hiperión, reúne poemas que escribió en un momento de suspenso. “Estaba como suspendida. No estaba trabajando en una novela, sino corrigiendo un libro, dando un curso y cuando doy cursos en universidades tomo un tema como mi caballo de tropa en el que voy pensando, pero en este caso era un curso sobre una novela mía, ya la tenía vista y era un curso para una universidad francesa y no estaba metida en un proyecto que le diera a todos mis días un sentido o que me llevara un día tras otro por una investigación directa”, expresó Boullosa.
La autora de “La patria insomne”, “Texas” y “El complot de los románticos”, señaló que fue una situación quizás irrepetible porque no estaba en una manía ni en una obsesión ni estaba en su eterna actitud de “Sherlock Holmes” sobre un tema o de un mundo; escribió en un momento en que las cosas insignificantes o aparentemente triviales empezaron a cobrar sentido.
“Es un libro de poemas muy especial para mí porque no va todo cruzado por una obsesión que yo voy persiguiendo o me va persiguiendo a mí sino que son las cosas que me hablan, un plato de sopa, lo que veo en una ventana, una memoria que aparece y que normalmente uno deja pasar; al mismo tiempo tienen el espacio de una continua sorpresa triste porque en realidad lo que tengo es una imaginación novelística cuando estoy imaginando un mundo novelístico, eso es un sostén, aquí no tenía un sostén y estaba dejada desnuda a la buena de Dios, a lo que las cosas me fueran diciendo”, señaló.